domingo, 24 de agosto de 2014

10. Terrible pasado



Al acercarme a la cama de abuela noté algo extraño en ella: era como si hubiese estado durmiendo un sueño de años y ahora despertaba, muy aletargada, con las facciones derruidas x la edad, pero con su mente normal ¡no puede ser esto, sería un milagro!
-¿Patito que me ha pasado? Dónde estamos -como atontada por tanto tiempo sin conciencia propia.
-Estamos de noche abuela ¿le preparo su mate con  quesillo y galletas? -esperaba evitar se diera cuenta de la tristísima realidad en que vivíamos.
-No, no, no nieto querido, por favor ¿en qué año estamos?
-Es tarde y le voy a preparar su alimento -pero era estúpido decirle eso en estos momentos tan extraños.
-No, no, deje eso, nada de alimento solo quiero saber que me ha pasado.
                Trató de incorporarse como cuando ella era ágil, pero ahora estaba casi postrada, le era imposible levantarse con la agilidad habitual de años atrás. Hizo un intento y se dio cuenta que habían pasado los años, la ayudé a levantarse y ella se dirigió al baño, pero al encender la luz lanzó un grito terrible: miró el espejo, como cualquier otro día, pero esta vez ella se dio cuenta de su cara demacrada por tantos años en que el sufrimiento de su enfermedad mental le inducía a la violencia mental, emocional, espiritual y física.
-¡Xxxxxx mire mi cara! ¡Qué me ha pasado! -la frase la repetía y empezaba una especie de sollozo ahogado.
-¿Es que no se acuerda que hace años enfermó de su mente, el Alzheimer? -traté de expresarlo con palabras muy suaves, pero soy torpe al expresarme verbalmente.
-¡Nieto mire esa cara! ¡No puede ser tanta edad! Llama a tu abuelo., llámelo por favor.
-Sabe mejor se sienta y le voy a preparar alimentos -¡Cómo le iba a decir que abuelo está muerto hace 6 años!
-No, no ¿dónde está Juan? -mientras pregunta por el abuelo empieza a moverse con más agilidad de un lado a otro y comienzo a inquietarme mucho.
-¿No se acuerda lo que le sucedió abuela?
-Si, si algo recuerdo, parece que tenía problemas a la mente y. . . -no terminó la frase y como si hubiera entrado en una especie de transe o algo así porque solo se sentó en un sillón y miraba el cielo raso de la habitación.
De repente noté que estaba más tranquila y fui a preparar algo, pero no porque ella lo necesitara, más bien para distraerme del temor que me producía la inusual situación. Incluso activé el comunicador para llamar el tío-buitre ese pero su teléfono apagado como es costumbre de esos miserables que me dejaron solo atendiendo a mi abuela.
                Rápidamente en un pote le coloco fruta duraznos en conserva y le sirvo. Ahora notaba en ella sus facciones como si fueran normales, pero con un aire de profunda tristeza, algo que en su época de locura no tenía.
-Abuelo falleció hace 6 años y yo vivo con usted -mientras le sirvo el alimento.
-No, no quiero nada ¿y quién mas está viviendo con nosotros aquí?
-Solo yo, los tíos ya no viven aquí.
                Balbuceaba algunas frases muy bajas que no entendí.  
                En eso sentí el comunicador y al revisar era el tío-buitre quien por alguna extraña razón me llamaba.
-¿Alguna novedad sobrino? -me extrañó su pregunta.
-Es abuela que parece estar en alguna crisis o algo así tío.
-A qué se refiere sobrino -noté un inusitado interés en el estado de abuela, algo muy extraño en ellos.
-Yo que Ud. viene a verla ya que está muy extraña, es como si hubiera recobrado la conciencia, la mente, pareciera estar recobrando la memoria. . .
-Vamos para allá, déjanos abierta la reja -ni siquiera me dieron tiempo de explicarles más.
                Seguramente los buitres estos se dieron cuenta de que si abuela se sanaba se les acabaría el robo de los créditos de ella.
                Al volver al living donde ella estaba la noté ¡normal! como si sus facultades hubieran vuelto ¡qué milagro este! Inmediatamente me imaginé que con ella controlando los créditos para nuestra mantención nos iríamos a vivir al Sur con el tío que nos ayuda. Y volveríamos a vivir como en familia, como cuando vivíamos felices en casa, antes de aquella triste enfermedad mental. Al tiro me alegré, mi mente infantil aun no percibía que algo muy terrible sucedería. . .
                Estaba feliz y ahora sí esos miserables buitres dejarían de abusar de nosotros.
-¿Abuela le preparo el mate con galletas, quesillo? -pensando distraerle sus pensamientos hasta que llegaran.
-No nieto, ahora será mejor vuelva a acostarme, además soñé con tu tío Héctor y espero que me venga a buscar.
-¿Y qué le decía el tío? Seguramente si Ud. se, se, o sea mejora, o sea le vuelven los recuerdos de nuestra vida ellos nos buscarán una casa en el Sur -me emocionaba al imaginar que nos largaríamos de esta miserable ciudad y de esos buitres ladrones.
-Patito Usted debe prepararse porque un día no estaré, ya no me agrada esta vida.
-Pero abuela usted aun tiene tiempo y vea que yo la necesito porque no puedo acostumbrarme a salir de casa
-Nieto querido, pido tanto a Dios para que usted esté preparado para salir al mundo. Ya no podremos ayudarle sus abuelos, pero entre los cuatro desde el cielo lo cuidaremos.
-Si gran abuela, pero no se preocupe -evité que continuara porque recuerdo cuando evocaba a mis padres y comenzaba a llorar.
                Esta noche ella se quedó dormida y me dejó muy emocionado porque si sucediera el milagro de que su mente volviera a la normalidad ya tendríamos un mejor pasar de vida y allá en el sur, no en este miserable lugar.
                Intentaba comunicarme con Mystysiva, pero los problemas en la Red y los demás sistemas era imposible, solo los que poseían equipos potentes accedían a recibir noticias de los demás.
                De repente escuché un grito casi gutural, así que bajé al primer piso y allí estaba abuela, caída de rodillas y mirando el techo, como si viese algo flotar.
-¡Aléjate, vete por Dios, aléjate! -mientras daba unos fuertes gritos de terror ante lo que yo no veía.
¡Abuela que pasa!!
-Aléjese Xxxxxx, son los demonios esos, esos que hace 20 años ingresaron con nosotros.
                Aquí empecé a recordar mi niñez y otras historias que me contaban de cuando mi abuela, criada en una familia religiosa, pero practicante del espiritismo junto a otras personas usaba su tabla/mesa qouija. . .
-¡Tranquilícese abuela, por favor qué está viendo! -no me pregunten por qué supuse que ella veía algo oculto para mí.
-¡Atrás asesinos, atrás en nombre de Jesús y la Virgen! -balbuceaba estas frases con una fuerza tremenda y además su rostro empezó a adquirir las facciones violentas.
                Entre otras frases grotescamente reproducidas con la ira alcancé a entender que decía:
"¡Fuera Lilith, fuera falsa Virgen de mi familia, nunca tendrás nuestras vidas!"
Una especie de movimientos intentaba abuela contra el aire, como si viese algo que la rodeaba, así que me acerco y trato de calmarla:
-¡Abuela por favor qué le sucede! No hay nadie más en esta casa.
-¡No Xxxxxx! ¡Ahí están! ¿Cómo no los puede ver?
-¡Malditos asesinos, demonios váyanse!
                Y así una serie de gritos estrafalarios e inconsistentes (para una persona normal) empezaron a salir por su voz, incluso llegó a tanto la fuerza verbal suya que escuché en otras casa encendían las luces. En un momento ella tomó un antiguo macetero (sin flores ya) y lo lanzó contra una esquina de la habitación, aquí ya no hallaba qué hacer cuando siento un coche estacionarse afuera, inmediatamente algo de sosiego sentí al saber que eran el miserable tío buitre y su esposa, la muy miserable que ahora estaba "preocupaba " por su suegra.
                Fui abrir la puerta, aunque antes de entrar debieron conversar con algún vecino que preguntaba por los violentos gritos de abuela.
Por ello junto con estos buitres entró un desconocido para mi vecino y su mujer, individuos que nunca nos ayudaron cuando vivíamos aquí, pero ahora ante el temor de una anciana que grita demencialmente se atreven a  ofrecer su "oportuna ayuda"
-¡Vámonos desta casa! huyamos de aquí. Nieto Xxxxxx traiga las maletas nos debemos ir.
                Alcazaba a entender estas frases de abuela, pero en esos momentos ya están los cuatro dentro del living donde abuela sufre al ver seres imaginarios (¿realmente eran imaginarios?).
                En eso ella advierte al hijo que se supone debe velar por su mantención ya que posee el derecho de tuición legal de ella (y sus bienes).
-Tú miserable hijo que me dejas abandonada, ni siquiera alimentos nos traes.
                La expresión de violencia contra este sinvergüenza hijo suyo es captada por los vecinos, los cuales obviamente sospechaban desde hace tiempo la falencias económicas que padecíamos, pero nada hicieron, se quedaban callados, como las hipócritas sociedades que ven sufrir en silencio a otros y solo cierran sus ojos para no ayudar.
                ¡Miserables, huya nieto, váyase deste lugar!
                Aunque también porque se dio cuenta que madre había recobrado la mente, los delataba y creyendo que si ella se sanaba los acusaría de apropiarse de tantos créditos y así les quitaría el control sobre lo que abuelo dejara para nuestra manutención y ellos perderían el "negocio", es que rápidamente ellos se pusieron a cavilar mientras los advenedizos vecinos trataban de calmarla. El buitre-tío llamó a una ambulancia para llevarla a una clínica.
                Todo fue muy rápido, incluso ella se había calmado y hasta empezó a disculparse con los vecinos.
-Perdone Uds. ¿quiénes son?
-Somos sus vecinos y al escucharla gritar hemos venido ayudarla.
                Me pregunto ¿y las innumerables ocasiones en las cuales ella gritaba, vociferaba frases peores a las de este momento y nunca entonces se acercaron a ayudar? pero alguna razón oculta habría en que esos vecinos y el miserable buitre-tío ahora despertaban de su letargo y consentían en que ella debiera ser examinada por los médicos de la mente.
Antes de media hora el vehículo (de tracción terrestre) llega, pero noté  que no era de los servicios de salud del Estado, más bien de una clínica de dudosa capacidad médica, la cual años más tarde se descubrió que era usada por muchas familias que se deshacían de los ancianos enviándolos ahí por una módica suma de créditos.