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miércoles, 28 de septiembre de 2016

31. A esperar mi destinación



            —¡Preparados todos! Próximamente deberán comenzar a trabajar en sus puestos de trabajo, recuerden que si se les acepta en el servicio exterior tendrán bonificaciones en sus créditos, salud gratis de por vida si hay cualquier accidente, una pensión muy buena, además puntajes para ingresar en cualquier otra actividad comercial.
           
            Estas palabras nos agradaban, significaba que iríamos a una guerra a cambio de un jugoso botín, esto era bueno, mientras nuestros  enemigos iban incluso obligados por sus poderosos, nosotros al menos moriríamos o sufriríamos por algo mas tangible que las mentiras de "honor”, “dignidad a la patria”, “servicio a nuestro país” y toda esa zalagarda de frases tontas acuñadas para que los ignorantes y las masas sintieran que eran ellos los que dirigían los destinos de sus naciones, pero al final todos sabemos que los verdaderos dueños de estas son otros, una minoría que tiene poder para usar y abusar del ignorante.
            Cumplí algunos meses mas y ya al llegar el verano por fin se terminaron todos los cursos, clases, manuales, instrucciones y demás de la preparación para ser un soldado; ahora con un rango de oficial en asuntos de tecnología y otros asuntos técnicos.
            En estos últimos meses comencé a alejarme de Mystysiva, además algo sucedía en la familia suya,  ya que extrañamente no me imponía esa ahora exacerbante obligación de estar lo mas posible con ella. Sabía sí muy bien donde y con quien estaba yo, eso ya era obvio, de alguna manera se encargaba de saber hasta detalles íntimos de mi diario vivir ¿cómo lo conocía todo? Pero tiempo mas tarde supe las respuestas a estas interrogantes.
            Aquel día en que nos licenciaron, no hubo mucha fiesta, es que no había tiempo para esto. Y la mitad del curso era enviado directamente a las zonas del exterior. Es que en las zonas mas conflictivas el control de nuestra alianza se estaba perdiendo porque los ciudadanos locales ahora combatían con armas las imposiciones de sus invasores, así que hubo crear ejércitos rápidamente y enviarlos tan apresuradamente que ni siquiera estaban bien entrenados para operar en el exterior.
            Felizmente no fui de esos y alcancé a estar dos años en el país trabajando en diversos lugares como una base naval hacia le norte, ingresé por segunda vez como tripulante de un submarino ¡ahora como profesional! ya no era un cadete. Pero debido a la falta de soldados incluso fui asistente durante una año de jefe un pequeño aeropuerto de naves aéreas.     Principalmente repostaban allí viejos transportes aun usados en aquellos años.        Algunos pilotos eran tan inexpertos que padecían algunos accidentes al aterrizar en estas estrechas pistas. Es que las máquinas de turbohélice aun se usaban profusamente. Sin haberlo esperado aquí  aprendí la capacidad de administración de una base y como el jefe hubo abandonar este puesto paran ser trasladado al exterior, quedé interinamente en el cargo por unos días, pero al final estuve un año en esta labor ¡increíble! no sabía que tenía capacidad para esto.
            Si alguien me hubiera conocido aquellos días en que vivía encerrado, escondido, aterrado en mi casa, sin conexión con la sociedad, jamás habría  pensado que era capaz de trabajar y efectuar labores mas complejas que solo estar revisando la red y pensando en ella, mi linda Mystysiva.
            Ahora sentía que incluso no sería necesario fuera a estudiar a la universidad ¿para qué? si ya tengo una profesión y bien remunerada ¡qué buenos créditos! y un futuro esplendor, pero. . .la vida no es color de rosas, es mas, se parece a las hierbas silvestres que ni siquiera permiten crezca el pasto verde y útil.
            Mystysiva, ahora estaba como mas fría, su esposo había sido enviado al exterior y ella decidió quedarse en casa, pero no sé por qué había cambiado ya que antes lo detestaba y por ella ojala se hubiera ido muy lejos. No la entendía. El tiempo de la edad me enseñó a entender.

miércoles, 22 de junio de 2016

30. Ella, la reina de mentiras



—Amorsss ¿me habéisss echado de menosss?
—¿Y tú que haces aquí? hace 2 meses sin responder mis llamadas.
—Espera amor mío, deja explicar, no te impacientes, todo tiene su explicación. Sé que tuviste aquel accidente, ¡pero créeme! estuve muy preocupada por ti, solo que debía estar con mi familia, con mis padres. . .
            Las mentiras en su boca eran desagradables, no sé por qué ahora ya mi sentimiento hacia ella algo frío estaba ¿o es que estoy creciendo y no me he dado cuenta?
            Es como si hubiera sido ayer cuando hurgaba en esa antigua red llamada Internet y que viera sus imágenes, pero ¡es que han transcurrido 7 años!
            Por momentos no me daba cuenta que el reloj de la vida estaba moviéndose muy rápido.
            Y ahora este demonio con hermosa figura humana tratando de usar la lógica para justificar su desagradable ausencia en mi vida.
—Sé que me molesté porque me sentí olvidada por ti y siento que prefieres tu trabajo a tu amor.
—¡Muy cierto! -le dije con una falsa fría indiferencia - ¿Sabes acaso que podría haber fallecido? Emerson murió.
Ella muy astutamente se acercó para cogerme bien fuerte y así hacerme olvidar los sucedido, pero traté de mantenerla alejada.
—No Mystysiva, nada de arrumacos sentimentales.
—Lo siento amorsss, pero así es la vidasss. . .quisiera sentir pena por él, pero tu sabes que no me cae bien esa gente.
—¿Y qué hubiera sucedido si hubiera sido yo el fallecido?
—¡Pero amor mío, tú no estás en peligro en el agua ni en tierra! Es el cielo tu elemento de peligro. Lo dicen mis runas astrológicas.
—¡Basta ya Mystysiva de estupideces!
—Pero mira amorsss -mientras me cogía mi cabeza para darme mordiscos en las orejas, costumbre esta que me agradaba mucho - ahora podremos empezar a pensar en nuestro futuro.
—¿Cuál futuro Mystysiva? No creo que tenga un futuro contigo. Recuerda que nunca serás mi compañera legal, solo seremos amantes y ni siquiera hijos tendré contigo. Si continúo a tu lado solo seré un niño que terminará sin haber dejado descendencia.
—Quién te enseñó esas cosas Xaxxxx -ahora su cara adquiría una fisonomía de seriedad, mis palabras la habían golpeado - Acaso esa camarada y su familia te envuelven en su moralina hipócrita.
—Y qué tiene que ver esa gente, además no tengo relación con ellos.
—Que bien amor míosss porque esa Milashkasiya sé que me tenía mala -mientras me abrazaba y daba esos besos mordiendo labios y orejas.
—Disculpa, pero tengo que irme Mystysiva, debo concurrir a la academia.
—Si, ya veo.
            Notó que ahora visto un uniforme diferente, era el que usaban los cadetes del último año que se preparaban a egresar.
—Amor, no debemos pelear nunca, jamás, tú y yop, solosss, nadie masss, solosss contra el mundo, pertenecemos a una sola familia.
—Es decir yop, porque tú tienes familia ¿o te olvidas de tu marido? -estaba enojado, muy molesto con ella, por primera vez sus besos, mimos, palabras no surtían efecto conmigo. Es que me recordaba lo que me dijeran: "con ella no dejarás descendencia", no sé por qué eso de la descendencia me resultaba algo importante, primera vez que cavilaba acerca de esto de la "descendencia" que se supone debemos heredar.

viernes, 13 de mayo de 2016

29. No a la maldad



            Cuando estaba en la isla una comunicación de Milashka, solo un signo de interrogación, nada mas, ambos entendíamos este código.
            Una semana mas tarde en una nave elevadora fuimos transferidos al continente, era mi quinto viaje en una de estas estando como cadete aun de instrucción y a pesar de los problemas me emocioné al estar dentro de esta impresionante nave. En 20 minutos estábamos en el continente
            Sentía miedo ante la reacción de su familia ¿qué sería de Mystysiva? aun no lograba comunicarme con ella, tanto tiempo sin avisarme. Otras ocasiones ella me advertía que estaría ausente por períodos largos, ahora nada.
            Al bajar de la nave los familiares esperaban a sus seres queridos ante el percance sufrido por estos.
            Miré y nadie conocido, me había acostumbrado a que Mystysiva pasaba a buscarme en estas circunstancias, pero no estaba, me encontraba solo.
            Caminaba con mi pequeño equipaje. El sol del mediodía ya ingresaba a la inmensa sala subterránea de este hangar de pasajeros.
—Señor Axxxx, espero esté bien.
            Al principio no supe quien era, pero luego de unos segundos me percato que es el hermano mayor de Emerson. Vestía de civil, no usaba el uniforme.
            A su lado estaba Milashka, ella sí uniformada. La sentí diferente, parecía algo fría, pálida. Impertérrita.
—Quisiera nos contara cómo fue el accidente. Quisiéramos mas datos.
—Sí, se los entregaré todos, incluso alcancé anotar lo que sucedió antes de olvidar los detalles.
—Así que usted anota datos de su vida.
—Si, lo hago desde que vivía encerrado. Por eso me resulta rápido dejar descritas mis vivencias.
—El fiscal nos esplica que la máquina ya estaba con problemas, pero estaba controlada y el viaje estaba asegurado, pero algo pasó y el submarino fue impulsado por una fuerza descomunal que golpeaba el casco precisamente del sector del motor, creen que fue una corriente submarina muy fuerte y anormal, ya que no se encontraron rastros de algún objeto que haya chocado con el casco exterior.
—Sí, Uds. sabe mas datos del fiscal; yo solo sé que todo fue rápido, muy tenso.
            Mientras extraía el documento que describía mis vivencias de aquellos momentos  notaba que Milashka no quería hablar de esto, esperaba que su hermano se satisficiera con los datos técnicos aportados por mí y luego que se fuera para conversarme de algo mas.
            Aquí están lo detalles —mientras le entregaba el pequeño disco en su mano. Bastaba que hubiese echo un traspaso del archivo, pero preferí usar algo mas solemne y entregué un disco.
—¿Nos acompaña a casa? —sentí que solo eran palabras de cortesía.
—Prefiero no ir, siento que no hice nada por su hermano, siento algo de culpabilidad.
—No se sienta así, cuando vaya al exterior verá cosas terribles, yo he perdido a 4 amigos ya y sé que no es mi culpa.
—Pero si iré a verlo al cementerio.
—Muy bien. Bueno, Milsahka se queda para conversar con usted.
            Mientras él se retira, Mila solo me miraba. No era la Milashka amiga, cercana, simpática conmigo que conociera. Ahora estaba distante, fría. Como si quisiera explicaciones.
—Cuéntame cómo fueron los últimos días de mi hermano.
—Bueno, fue . . .
            Comencé una larga cháchara contando lo que trataba de recordar, pero me dí cuenta que ella estaba como pensando en otro asunto, algo distraída y de repente una exclamación.
—Quisieras explicarme ¡por qué sucedió justo cuando tú estabas en ese submarino! Cuando apriteorn estaban tan felices ustedes.
—Si así es
—De qué conversaban allá .
—En verdad carecíamos tiempo para conversaciones privadas, solo de nuestros anhelos.
—¿Y conversaban de ella?
—De su novia sí, quería casarse, aun no la conocía.
—Y tú ¿le contabas de la tuya? —noté la indirecta hacia Mystysiva—de tu mujer, tu "Zarina Mystysiva" —sentí que me agredía, el tono irónico que usaba era para provocarme.
            Quería dijera: "¿A qué te refieres nombrando con ese tono irónico a mi gran amor, mi única, etcétera, etcétera". Pero me acordé lo conversado con su hermano momentos antes de que falleciera y no quise agredirla.
—Si, comentamos sobre su próximo matrimonio, Ámbar sería madrina de su novia.
—Sí, así es.
            De repente el silencio.
            Hacia la pista de despegue una elevadora llegaba, trayendo su cargamento de seres humanos ak akdi uestyri gente transitaba, me quedé petrificado viendo la nave, es que no hallaba qué decirle. Sentía su dolor, sentía que deseaba achacar a alguien del fallecimiento de su hermano, alguien debe ser el culpable a quien culpar, criticar agredir para desahogarte.
—Mi abuela no quería que él hiciera ese viaje en aquel submarino.
—Tu abuela dice que es clarividente y esas cosas que yo no creo.
—Si, tú no crees en nada. . . —se quedó esperando mi respuesta que no hubo.
—Solo crees en una cosa Xxxxxx, —ahora usando el diminutivo de mi nombre para cerciorarse que no me molestaría lo que ella diría— solo una creencia que no te llevará a ninguna parte.
—¿Y cuál es esa creencia? —pensaba me diría que soy agnóstico.
—Es una fantasía llamada Mystysiva, ella está en tu alma y tu mente, es como un dios que impone su voluntad y eres su esclavo, al final no dejarás ni descendencia de ella, solo serás un niño con tu diosa y cuando ella no exista te darás cuenta que debisteis haber crecido y ser un hombre.
            Aquí comenzaba a molestarme su acritud, pero como soy inteligente deduje que ella y Emerson se habían puesto de acuerdo para hablarme, convencerme, a que abandonara a mi amor y fuera la pareja de Ámbar. Ahora entendía la conversación de él momentos antes del incidente.
—¿Y cómo está Ámbar? —trate de cambiar de tema.
—Ella está en el norte con su abuela, después del funeral  ha decidido pasar allá el resto del año. Estaba muy apenada.
            Me extrañó que no me dijera: “Ve a ver a Ámbar y consuélala, recuerda que él quería que tú fueras el marido de su linda hermanita menor”, pero no, Milashka estaba lejana, fría.
            Le hice otras preguntas, pero no contestó y solo me dijo:
—Adiós teniente Xxxxxxxx Axxxx.
—¿Teniente por qué? si aun no he egresado.
—Sí, ya lo serás, lo serás, disculpa tengo que irme.
            Tan fríamente se fue que no fui capaz de replicarle.
            Me quedé ahí solo, no sabía qué hacer, solo miraba aquella hermosa nave iy mi imaginación volaba. . .! ¡Cuánto anhelaba ser tripulante, ascender a los 50 km sobre la tierra y desde esas alturas movernos por toda la circunvalación terrestre! ¡Que hermosas y potentes naves las de esta generación! Y talvez, si talvez estuviera vivo para la futuras tecnologías cuando estas naves den el salto hacia otros planetas. . . mi mente afiebrada de infantilismo solo vivía en fantasías.
            ¡Estúpido! Ha solo 5 horas de aquí (velocidad de elevadora) hay una guerra y yo soñando con viajar por los aires, por el espacio exterior ¿a dónde? hacia algún lugar donde pudiera comenzar otra vida, una vida muy diferente a esta en la tierra. Esta tierra mala, sangrienta, pecaminosa, brutal, corrupta, traidora, desleal, sin cariño, deshonesta, sin compasión con el desvalido.
            Me acordaba de mis abuelos, abuelo fallecido por un médico sin escrúpulos, mi abuela enferma de la mente y robada por su propio hijo; yo solo, abandonado y recogido por el Estado y sobre todo por ella, ella, ella mi amor, mi única, mi linda Mystysiva, mi zarina hermosa, la vida de mi vida.
            Al pensar en ella una sensación de agrado, de valor, de fé, de esperanza recorría no solo mi alma, mi mente, incluso mi cuerpo parecía vivo, fuerte, ágil esperando verla, sentirla cerca.
            Instantáneamente deseché mi dolor por el infausto accidente donde un cercano había fallecido. Ahora recuerdo que tengo un norte, un objeto de veneración, es ella mi alma gemela, mi único ser en esta vida.
            ¿Y Ámbar? Bueno, sí es linda, hermosa y frágil, pero ¿acaso vino a saludarme? Se supone que debería estar conmigo preguntándome detalles de cómo falleció su hermano; inquiriendo en los últimos momentos de su vida, pero ni siquiera me llamó y vean ustedes que solo sus hermanos ha venido a recabar datos del accidente.
            ¿Cuál es ese cariño tan grande por mi? ¡Solo falsedades! Mystysiva es mi verdadero amor, ella es quien me ama en este inmunda tierra.
            Días mas tarde pensé en visitar a sus padres, pero alguien a cargo de su domicilio me dijo que  no estaban lo que significaba que no me querían ahí. Intuí al tiro que algo me achacaban de la culpa de su hijo, seguramente me acusaban de ser un mala suerte.
            Por eso cuando alguna vez mi visor holográfico recibió una comunicación de Ámbar, no contesté. Incluso otra ocasión me pareció que una elegante joven, mas alta que yo, y de ojos negros miraba hacia la salida de mi academia, quise creer que era ella, pero nunca mas supe de ellos directamente, solo por terceros.
            Para resumir esta historia solo diré que tres meses mas tarde nos enviaron a terminar el primer viaje de entrenamiento en otro submarino, era moderno, en aquel hice el viaje a la Antártica y dimos vuelta por este hemisferio; posteriormente fui destinado en un año a tres submarinos diferentes en los cuales mi desempeño era sobresaliente, además en mi hoja de servició quedó las sensación de que me había comportado bien durante el incidente, era mirado como un excelente tripulante.
            Doce meses mas tarde era nombrado subteniente en la marina y momentáneamente era enviado a desempeñarme en la zona norte hasta esperar mi destinación al exterior, aquello tan codiciado por el pago extra en créditos que nos darían.

miércoles, 30 de marzo de 2016

27. Al encuentro de Ámbar


            Durante el últimos meses del entrenamiento en la academia, había sido compañero nuestro como oficial ayudante el hermano de Milashka, quien ya ostentaba grados, incluso había hecho dos travesías como novato en submarinos y con esta tercera estaba listo para obtener su primera destinación oficial. A Zarina no le contaba nada, pero por supuesto que sabía, claro está que no me puso inconveniente porque prefería verme con el hermano de su odiosa contrincante que tripulando una elevadora por los aires. Además fue gracias a él que fui aceptado como tripulante de una nave submarina en vez de quedarme en casa sin servir en el exterior y sin esa gran paga que esperaba recibir. Mystysiva sentía tan gran temor a que me incorporara a esas impresionantes (tecnológicamente anticuadas para estas épocas) naves aéreas que orbitaban mas allá del cielo celeste que prefirió me enlistara para una nave marina.
            ¿Por qué ese miedo a elevarme en los aires?
            En esta primera travesía en un submarino real, era emocionante, nunca pensé que un día podría tripular alguna nave militar. El viaje partía y al sumergirnos, aunque esta embarcación había sido equipada con mejoras tecnológicas, igual sentía esa sensación que me ahogaba al estar a tanta presión bajo el agua. Recuerdo que en mi niñez padecía asma, pero gracias a los complementos y medicina ADN parecía que esta no existía, hasta que ingresé a esta nave y nuevamente mi asma reaparecía.
            La travesía sería primero un puerto de esos artificiales, luego hacia el sur y de ahí a la Antártica, la isla con moais y otros destinos. Pero el destino tiene otros senderos.
            Cuando la nave recaló en este puerto aquel del sur, se sumó mas personal entre ellos su hermano, a quien no me gustaba hablarle ya que pensaba me culpaba por lo sucedido con Ámbar.
            Nos permitieron bajar un momento a una recepción para los tripulantes especialmente los novicios, pero en la base local. El lugar siguiente se suponía sería la Antártida.
            No me agradaban las recepciones porque además como muchos estaban falleciendo o regresaban con heridas, prótesis y todo eso, muchas veces, tras el alucinógeno, terminaban en llantos, quejas contra la vida, hasta dudando de la guerra que sucedía en otras partes y comenzaban a hablar acerca de geopolítica y esos asuntos en los cuales ya no me interesaban después de cinco años desde que abandonara mi hogar, mi único hogar que alguna vez tuve, ahora solo me interesaba efectuar bien mi trabajo y la remuneración tan grande que recibíamos y mas aun recibiríamos al cumplir cinco años en el servicio al exterior.
            Pero estaba obligado a concurrir. En uno de esos encuentros estaban unas primas y una abuela de Milashka que practicaba algún tipo de videncia de esas épocas donde se mezclaban los rituales arcaicos incluyendo alucinógenos y novísima tecnología del espectrum, que aquellos años era tenida como si fuera algo novedosamente útil y cierto. Una de las primas, la cual muy intrigante, se interesaba en conversar conmigo solo para saber cómo era mi vida con esta belleza casada e insinuarme que Ámbar aun me recordaba.
            ¡Qué niña mas estúpida! ¡Nunca sucedió nada con ella y aun pensaba que tendríamos alguna relación sentimental romántica!
—Así que tú eres el dichoso Xxxxxxx Xcxxxx, la Milashka siempre nos cuenta de ti, es que estaba enamorada de un compañero tuyo y siente que tú eres parte de su vida.
—¿Qué es de ella? —respuestas tontas a preguntas tontas.
—Ahí está recordando a su fallecido amor.
            No sé porqué se me dio la idea de que me achacaban la culpa de su muerte a mí.
—¿Y tu novia como está? —ella fisgoneaba nuestra hermosa relación.
            No contesté, mi cara colorada expedía molestia ante estas preguntas.
            Volteé para separarme del grupo, pero una mano fría de una mujer alta, unos 180 cm, me detiene.
—Mucho gusto joven Xxxx.
            Talvez al usar con cariño el diminutivo evitó que me retirara y continué conversando con esta vieja dama elegantemente vestida y que denotaba carácter fuerte, similar al de Milashka.
—Mucho gusto señora.
—Soy la abuela de Milashkasiya y a usted lo conozco —aquí recordé que ella estaba presente en el incidente de Mystysiva y Milashka aquella vez de la graduación años antes.
—Si claro —no sabía qué responderle.
            Mientras ella no dejaba de buscar mi ojos para examinarlos, porque supuestamente según decían tenía el poder de conocer el áurea de una persona y por sus ojos ver si algo “anormal” sucedía dentro de nuestro “espíritu”.
            Al notar mi molestia, afloró su educación y una afabilidad que usaba como defensa.
—No se preocupe, es que soy una irióloga aficionada por eso mi obsesión es ver el iris de las personas que conozco.
—Ya entiendo.
            Algo dentro de mi me indicaba que debía retirarme de ese lugar y alejarme de esas gentes. Aprovechando un momento, en que alguien del lugar me saluda, me acerco a él y con esa excusa comienzo a retirarme de esa reunión.
—¿Se va joven Xxxx?
—Es que me aconsejaron que debo descansar para mañana ingresar al submarino.
—¿No quiere aprender sobre el “áurea” de su ser?
—Si, talvez otro día —una frase falsa.
            En esos momentos llega el hermano de Milashka y me despido de él.
—Tan rápido te vas, solo has estado media hora.
—Es que debo conversar con ella.
—Si ya entiendo, ella siempre está contigo. Ámbar está aquí Xxxxxxxx ¿no quieres verla? —era Milashka—ella quería saludarte ya que ahora estás a solo meses de graduarte igual que su hermano.
—Bueno si es así, no sé, creo que esperaré un rato mas.
            No podía evadir la invitación de ellos a conversar ya que le debía esta destinación a Emerson, quien debido a sus contactos con su familia me permitieron haber ingresado en esa academia naval, en la cual pensaba que tendría oportunidad al egresar de ser destinado a tripulantes de nave elevadora.
            Mientras conversábamos de asuntos intrascendentes, al menos para mí, sentía una extraña fuerza que en algunos momentos aparecía dentro de mí y como que tomaba control de mis emociones y mente para empujarme a retirarme de aquella fiesta, pero esto recuerdo que siempre me sucedía, incluso alguna vez cuando era un niño notaba que no me agradaba cuando mis abuelos hacían alguna fiesta y concurrían otras personas, como que sentía debía estar solo, lejos de gente tan diversa, como si la gente me causara miedo y desagrado. Pero el ser humano es dominante con su comportamiento y lograba estar sosegado en medio de una conversación, incluso respondiendo frías palabras, frases con sentido, aun cuando un espíritu de rebeldía me incitase a irme.
—Así que usted joven Xxxxxxx conoció al amor de nuestra Milashka –era la veterana del ocultismo.

—Sí, ingresamos en el mismo grupo de instrucción, junto a su Milashka.
—Así que él era un líder por su carácter según me cuentan.
—Por supuesto él era líder y Alfen era el sagaz de la clase.
—¿Y usted cómo se describiría? —esta anciana me estaba causando molestia y se me notaba en el rubor de mi cara ostensiblemente colorada, aunque estos estúpidos pensaban que era debido a la bebida.
—Bueno. . . (titubeaba sin saber qué responder), no sé, creo que nunca me he autoanalizado.
—Debiera hacerlo, es bueno cuando nos conocemos interiormente —mientras con sus ojos intentaba buscar mis iris para observarlos.
—Además usted ha nacido en la era de Acuario y ese período será muy violento para aquellos que no entiendan las épocas que se avecinan.
—No entiendo.
—Abuela se refiere a lo que está sucediendo con estas guerras intercontinentales. Ve tú en lo que terminaron los dueños de ese submarino que hasta el día de hoy no sabemos bien su triste destino.
            Ya la cháchara de pseudociencia me tenía fatigado hasta que por fin Milashka intervino.
—¿Recuerdas Xxxxxxx cuando Antártico me llamaba mientras estábamos en el campamento? —era Milashka rememorando aquellos días— fue todo tan lindo.
            Ya estaba algo cansado de esta recepción y no hallaba el momento de largarme, pero ahora era su hermano quién comenzaba su charla aunque felizmente sin referirse a mí sino a la contingencia mundial.
—Así que estamos manejando mejor esta guerra de lo esperábamos.
—Pero debemos ser cuidadosos, porque ellos son mas numerosos —otro compañero— acuérdate lo que les hicieron al Norte.
—Sí pero sienten temor a lo desconocido.
—Siempre será así cuando el enemigo es un desconocido y además hasta nos menospreciaban —un jefe de sección.
—Pero esto ha cambiado ahora y nuestras debilidades quedarán a descubierto.
—Sí, pero será tarde para ellos porque tendremos el control de sus recursos y ciudades.
—¿Pero qué sacamos con eso si se niegan a producir para nosotros? —un inteligente.
            Como ahora habían mas de diez parlanchines reunid@s, comencé por escabullirme, no sin antes beber otra copa de ese sabroso pisco peruano.
—Hola Xxxxxxx.
            Era la niña hermosa, Ámbar, ahora mas crecida, tendría unos cinco centímetros mas que mi estatura y su fisonomía no era de una impúber adolescente, ahora su cuerpo y su faz eran algo diferente y mas, mucho mas hermosa que cuando la conociera; además una atractivísima femme fatale  con su hermosa cabellera castaña oscura y esos lindos ojos negros, toda una belleza femenina. Un todo sin igual, una beldad digna de ser dibujada por Leonardo, o esculpida por Miguel Ángel o poéticamente inspiradora de las odas de Neruda.
            Me quedé impactado al verla, ya que solo la había visto por imágenes, pero no frente a frente y menos al escuchar el timbre de su voz ahora mas grave. Esta voz era de esas que ustedes al escucharla quisieran tener a su dueña por toda la vida. Cuerpo, cara y voz, todo en ella era una hermosura, además de elegante. No podía creer lo emocionante que me sentía al estar al frente de ella a tan corta distancia.
—Hola Ámbar, te ves muy bonita.
—Sí es que estoy en mi linda edad según me dicen.
—Dicen la verdad porque esta será la edad que nunca olvidarás, siempre recordarás esta época.
—Y tú ¿recordarás este tiempo Xxxxxxx? —noté un dejo de tristeza y nostalgia en su voz.
—No lo sé, solo sé que deseo ser tripulante de una nave elevadora algún día.
—La vida no solo son máquinas y esas cosas terrenales —como si le molestase que hablara de asuntos tecnológicos en vez de emociones y pensamientos personales.
—Es que eso es lo que anhelo mas en mi vida.
—Y tú corazón sentimental ¿acaso no siente necesidad por alguien a tu lado?
—Bueno, es que, ya estoy unido con la única mujer que conozco y es mi única compañera, porque ya —aquí comenzaba a decir frases sueltas, torpes, sin razón como si algo dentro de mí entrase en contradicciones y obligase a  mi cerebro a responder estupideces.
—Es que estás totalmente subyugado por una casada, te tiene como esclavo —expresa ella.
—¡No es así! porque ya soy adulto y en realidad estoy con ella porque la siento mi alma gemela, sin ella no sé cómo viviría.
—Un día ella te abandonará . . . todos sabemos eso.
            Alguien interrumpió nuestra conversación y comenzó una serie de diatribas contra los enemigos en esta guerra, así que miramos hacia los oradores y se terminó la conversa.
            En otro momento ingresa una chica en los 20 años, no era bonita, pero sí parecía de esas inteligentes y seguras de sí misma, se acerca a la bella Ámbar y la besa, ella era su pareja. Mi Ámbar ahora no me pertenecía ¿o sí? no lo sabía en esas épocas en que mi juventud recién aprendía a conocer los sentimientos, sensibilidades emocionales y el amor romántico.
            Pensaba que si le hubiera dicho a mi linda Ámbar: “Ven casémonos y formemos una familia”, ella no aceptaría, pero la realidad era otra, solo que la juventud nos impide actuar inteligentemente en las asuntos del amor.
            Antes de terminar la noche, alguien llega a buscarnos a los tripulantes de este submarino y nos trasladaban a la nave, se ha terminado la fiesta, ahora de nuevo a ese tubo molesto.
            Eran las 4 de la madrugada y el frío invernal escarcha la tierra mientras arriba en el cielo las hermosas estrellas brillan, cometas varios, es que estas épocas la lluvias cometarias han comenzado con intensidad. Algunos destellos ya conocidos que explotan arriba, son SAT contra SAT combatiendo, robots que defienden el territorio de otros robots atacantes, mientras aquí abajo una nave antigua, una mole de antiguo acero y grafito, está anclada en la bahía esperando para albergar en su interior  docenas de seres humanos, gentes de un mismo pueblo, cultura e idioma, todos ellos extraviados en la mismas mentiras de la guerra, de las vanidades del poder, solo poder, nada de afecto y sensibilidad ante las suaves emociones del corazón del amor.
            Al igual como cien años antes albergara a otros hombres de diferente lugar, cultura e idiomas, esta nave albergara a nuevos pasajeros ¿y qué fue de aquellos? perecieron en el arrabal de la violencia de la guerra junto a millones, así como cientos son los que pasaron por esta nave, que aprendieron a vivir en ella, perdieron la vida o regresaron maltrechos para el resto de sus días en esta tierra de violencia y odio, de romances anómalos y almas oscuras que ocultan arcanos misterios del pasado.
—Mira Xxxxxxx, que bonito se ve nuestro submarino —era su hermano, mi compañero de travesía, quien con algunos grados alcohólicos en el cuerpo expresaba sentimentalismo por ese tubo inmenso que esperaba flotando sobre el agua oscura y fría de este océano.
—Si, pareciera ser un castillo antiguo, de esos de época arcaicas, esperando su turno para ser rodeado y atacado —no sé de qué recóndito lugar de mi mente (o mi alma) aparecían estas frases.
—Tienes razón, parece ser una ciudad amurallada —expresaba otro tripulante—y nosotros sus defensores.
—Nadie podrá conquistar nuestro castillo.
—Es nuestra casa, que debemos cuidar —era el comandante de instrucción.
—La cuidaremos muy bien, si ha sobrevivido tantos años, la nave seguirá presente después de nosotros.
—No olviden que esta nave ha cobijado a cientos de hombres durante décadas y aun perdura, pero los demás ¿dónde están?
— Hijo —era el comandante respondiendo aquella pregunta mía— nunca sabremos lo que sucedió con esa nación. Solo unos veinte millones sobrevivieron y ahora han sido olvidados en Oceanía.

martes, 23 de febrero de 2016

26. Irán hacia el mar


            Nunca pensé que terminaría como parte de la tripulación de un submarino. Como ya describí anteriormente era tanta la falta de personal militar que las aptitudes físicas se hacían menos exigentes, así pude ingresar con mis problemas de falta de habilidades físicas. Fui entrenado para logística, sistemas electrónicos diversos de la nave, además buenas calificaciones en asuntos SAT, aunque no alcancé a terminar el curso total para permitirme trabajar en ese ámbito tecnológico, del cual dependía nuestra guerra. Es que la urgencia por nuevas tripulaciones, nuevos soldados era tal que ni siquiera nos permitían entrenarnos hasta el final. No sé cómo sobrellevamos esta guerra que ganamos.
            Al fin sucedió la fase final en la preparación como tripulante de una embarcación subacuática, aunque Uds. ya sabrán que mi anhelo eran las elevadoras, por lo menos un avión, esas viejas naves que aun se usaban, pero no fue así y me asignaron a un submarino de carga usado como navío para entrenar tripulaciones y como transporte hacia el Antártico.
            Era antiguo, de unos cien años, un viejo submarino de grandes dimensiones que alguna vez usara esos motores antiguos de propulsión nuclear, ahora cambiados por otros modernos.
            Había sido construido para la marina del entonces imperio del norte, llamado USA. Durante esa guerra que destruyó esa nación, permaneció varado en la zona antártica de Oceanía y finalmente transportado hacia nuestro continente quedó en poder de nosotros como chatarra, pero al comenzar la tensión con otras zonas del planeta, se refaccionó y ahora era barco escuela destinado al entrenamiento de tripulaciones y transporte de carga.
            La maquina generaba electricidad e hidrógeno al mismo tiempo y producía un ronroneo insoportable.
            La tripulación de unas ciento cincuenta personas, incluyendo la infantería de marina. El sub ahora preparado para llevar cargas sensibles, especialmente electrónicas.
            Durante el entrenamiento se usaba uno anclado y además en las cabinas holográficas donde nos mareábamos mas que en este grande tubo subacuático.
            Así que al llegar a este nos pareció amplio, pero a pesar de los modernos sistemas de climatización, el calor aun era un problema, y como a nosotros nos gusta mas el frío que las altas temperaturas, nos molestaba residir en esta nave. Además el habitar tantas personas en espacios tan reducidos, debes aprender a controlar tu carácter.
            ¡Yo esperaba ser un tripulante de elevadoras, no esta cajón submarino! ¡Mi elemento es el aire, no el agua! Ahora me daba cuenta que mi destino no lo controlaba; solo me dejaba llevar por la corriente de las circunstancias.
            El recibimiento del capitán fue muy afable, pero no así el del comandante de instrucción (y jefe del anterior), el cual parecía un tipo muy desagradable.
            —Aquí están los 24 nuevos tripulantes, deberán ser instruidos antes de terminar el verano. Dos para comandante, uno para armas de lanzamiento masivo-lejano, estos tres “todo terreno” (esto significaba que servíamos como logística, conexiones SAT, a cargo de ordenadores, e incluso en condiciones extremas nos prepararon para controlar el lanzamiento de misiles). Los demás era infantería de marina, mecánica y por supuesto la sección médica.
            Debido a mi habilidad para las matemáticas me fascinaba el ambiente de SAT, la logística me desagradaba, pero era muy hábil en eso, con ni mente llevaba inventarios de cuanta cosa había y las cantidades.
            Nos reúnen dentro de la sección mas grande del barco, aquella donde iban las cargas, pero ahora solo pequeñas cajas de alimentos y otros equipos electrónicos que son transportadas hacia el continente blanco.
            —En este barco no quiero parásitos, ni ineptos, todos ustedes han sido bien preparados en la teoría, pero ahora me demostrarán si están aptos para navegar bajo el agua.
            Este tipo amenazaba ser fiero contra los subalternos, pero a los dos semanas ya nos parecía una buena persona.
            El comandante a cargo de nuestra instrucción no reúne en grupos de tres para conocernos.
            —Usted cadete xxxxxxx de logística ¿que edad tiene?  me parece que los niños van al jardín infantil, es muy joven para estar en la guerra.
            —Vea mi hoja, tengo mas edad a la que represento.
            —Si ya veo eso —mientras escudriñaba el hológrafo con mi documentación personal  —Su hoja de vida es extraña.
            —¿A qué se refiere comandante?
            —Que aquí no sale donde vivió usted durante algunos años, no aparecen liceos, institutos, nada —me sentí aterrorizado que me viera obligado a contarle que era un agorafóbico.
            —Es que estaba conociendo la vida.
            —Seguro, con su novia —era uno de los compañeros.
            —Ja, ja , ja, esa joven que siempre lo visita.
            La risa de mis compañeros me ayudó a evitar contar que padecía de agorafobia y vivía encerrado en casa, algo vergonzoso para mí.
            —¡Ustedes cierren el pico! —parece que no le agradó la broma—entonces ahora deberá encargarse de los comestibles y esos insumos electrónicos. El encargado de logística le dará los datos y él mismo los evaluará.
            Así comenzaba la tarea de adquisición de obligaciones en esta travesía.
            —Qué grande esta sección —preguntaba un compañero.
            —Así es cadete, dicen que aquí transportaban misiles de esos antiguos y muy grandes, algunos cuentan que eran armas con carga nuclear —era un tripulante, viejo veterano en esta nave— y algunos fueron lanzados contra ciudades, millones de muertos y heridos, el infierno de esos años.
            —¿Y qué sucedió con esos países y USA?
            —La marea de la guerra cambió y ya saben lo que sucedió.
            —¿Por qué hay tan pocos datos de esas imperio?
            —Pregúntenle al resto del mundo que los odiaba.

            En esta nave tuve una sensación desagradable, ya que no estaba acostumbrado a habitar en un espacio tan pequeño en un lugar donde carecía de la distracción del entorno (como sí sucedía en el entrenamiento militar de tierra o al estar en la clínica). Aunque la holografía permitía que durante cuatro horas de ocio diaria pudiéramos evadirnos de ese espacio y transportarnos al mundo virtual.
            Pero algo fue mi fuerza en esos momentos para evitar tener malas relaciones con los demás: Mystysiva.
            Ya sabía que la sola presencia suya dentro de mi podría aliviar tanto la tensión en este lugar tan tensionante y no por la tripulación, pero cuando pequeño sufrí de asma, se me había retirado para noté que al estar a encerrado en profundidad, esta reaparecía. Así que antes de embarcar estuve un mes usando medicina ADN y efectuando unos ejercicios respiratorios, además de una estricta alimentación con harta miel de abejas.
            Como yo pasaba por ser soltero y exigían conocer a la pareja para darle instrucciones de lo que debía grabar para entretenerlos, entonces hube decir que solo era una "amiga".
            Ella me dejó grabados doce momentos en los cuales compartía conmigo, solo interactuaba con su imagen holográfica, pero sin estar ella en la realidad, aunque en esos ambientes de encierro, sobre todo cuando debíamos estar sin conexión al resto del mundo, las grabaciones holográficas interactivas de las parejas de las tripulaciones ayudaban a mitigar ese encierro. Pero no podía evitar  instalar una foto “antigua” sobre mi cama.
            —Es tu novia.
            —Sí.
            —Porqué titubeas ¿es o no?
            —Es que ella si es mi compañera, pero. . .
            —¡Oye! yo la conozco, ella es muy bonita, pero es casada.
            —Así es.
            —¡Ah! ya veo ¿no eres muy joven para eso?
            —Parezco mas joven, sí
            —Pareces de 15, yo tengo un año menos que tú pero parezco tu hermano mayor.
            —Eso es cierto.

lunes, 25 de enero de 2016

25. Los sueños no mienten



            Mystysiva por alguna razón no quería fuera enviado a esas naves que circunvalan el orbe aéreo y algo sucedió con mi destinación, por mas que anhelaba ser tripulante de naves aéreas, se me dificultaba el proceso de asignación y al final terminé en entrenamiento de naves subacuáticas por otro año y medio.
–Puedes tener un accidente amor.
–Pero los submarinos son mas peligrosos, mira que ya han hundido cuatro este año y dos mas por fallas mecánicas.
–Allá tú Xxxxxxsss ¿Porqué no te quedasteis en el país, por qué tuvisteis que ingresar a la milicia?
–Porque no tenía otra opción. Necesito esos créditos para mi futuro.
–¡Ba, ba ba! son solo estúpidas decisiones. Te dije que tengo créditos y podríamos los dos comenzar una vida en otro lugar, lejos de estas guerras.
–Es que necesitaba esos créditos y no se los pediré a una mujer,
–Ummm ¿de nuevo no aceptar ayuda económica de una mujer? ¡Es estúpido! Somos lo mismo, no hay diferencia de sexos entre los dos ¡No lo entiendes!
            En esos momentos no entendía su lenguaje y como era machista solo atiné a imponer mi voluntad.
–Además Mystysiva, al egresar de los cinco años tengo acceso rápido a la universidad y tú sabes que anhelaba estudiar leyes.
–Sí, eso debiera haber elegido.
            Se quedó pensativa mientras me acariciaba el cabello.
De repente inicié a quedarme dormido. . .
–Duerme Xxxxxxsss duerme, pronto estarás en tu nueva nave.
            No recuerdo cuan pr0fundamente dormido estaba pero soñaba algo extraño, eran muchas imágenes cruzando mi mente. Veía gente, algo así como una ciudad, pero era diferente, era muy antigua, sé que habían muros de piedras y algo afuera de sus inmensas murallas lanzaba objetos que caía sobre techos calles produciendo incendios. En eso empezaba a levitar y subía mas y mas, no podía detenerme, sentí algo que me tocaba, pero no sabía que era. Aunque comencé a caer, era como si la gran altura a la que había estado levitando ahora estaba cayendo, no podía sostenerme en el aire y abajo veía esa hermosa ciudad, estaba rodeada, era como una guerra y alcance a distinguir algo que reconocí: catapultas, de esas máquinas antiguas fabricadas con maderas, sogas y hierro. Eso era una ciudad asediada por algún ejército invasor.
            Pero suavemente caía, caía y no lograba elevarme, el miedo me acometía y el vértigo, esa sensación de estar cayendo de una gran altura.
            Al despertar Mystysiva estaba ahí mirándome fijamente.
—¿Un sueño amorrrsss?
—Sí, un sueño demasiado realsss.
—Ves que en otra vida fuistessss otro ser diferente.
—Deja ya esas leseras. Mirasss desde que tússs invocasss a los espíritusss y esass leseras tengo estosss problemasss.
—¿Yo provocarte problemsss? desde chico has tenido esos "problemsss" extraños ¿o no te acuerdas?
—¿Y como sabesss eso que me sucedió cuando pequeño? si tú no me conocías, a ver dimesss Zarinasss
—Pero si tú me los has contado.
—Tienes razón Es que he tenido muchos sueños.
—Talvez será que tu destino no es lo que piensas, es otro, mucho mas interesante.
            Mientras acercaba sus hermosos labios para besarme con esa efusividad propia de una ser pasional.
            Quise hacerle mas preguntas, pero la lujuria del sexo fue mas fuerte y estuvimos toda la noche luchando en la cama, al despertar por la mañana siguiente ella no estaba y se me habían olvidado las preguntas que esperaba hacerle, pero solo una recordé:
—Cómo sabes esos hechos de mi niñez que ni yo conocía.
—Ya te lo he dicho: tú dormido los cuentas.
—¿Estas segura que hablo dormido?
—Por supuesto amor, es que no te acuerdas al despertarte.