viernes, 28 de octubre de 2016

32. Zarzas en el camino



            Cuando llegué a casa estaba Mystysiva esperándome, se le notaba alicaída, pero no le dí mayor importancia.
            Como hacia un mes no cogía con ella, comenzamos a hacerlo, pero en un momento comencé a sentir que jadeaba, pero no por el juego sexual, inmediatamente pregunté qué le sucedía, pero solo dijo era jaqueca, algo que no creí, así que después de un largo rato convenciéndola me apresuré a llevarla al servicio salud, pero ella porfió conmigo para que la llevara a la capital donde se hospedaba. Así que debí pedir permiso y cogí el pequeño elevador suyo; ahora había aprendido a manejar estas naves, aunque solo me elevaba a una baja altura, no superaba los 5 metros, la distancia mínima que se exigía de elevación. En el viaje ella absorbió un compuesto favorable (esto era en base de yerbas alucinógenas mezcladas con ADN propio).
            Mientras se dormía a mi lado, comencé a experimentar una extraña sensación, talvez porque era el viaje mas largo que efectuaba como conductor de una elevadora, a baja altitud por supuesto, ya que estas destinadas a los particulares no se superaban los 50 metros. En un momento Mystysiva comenzó a balbucear algunas incoherencias, talvez propias de aquellas personas que gustan practicar el esoterismo, las invocaciones a supuestos espíritus, a las deidades ocultas y todo eso. Al mirarla sus ojos mostraban que hablaba dormida. Intenté moverla para despertarla, pero no se despertó sino que sus labios hablaban aunque sus ojos cerrados, como supuse que la medicina ingerida había sido excesiva, la dejé balbucear esas incoherencias, aunque comenzó a referirse a hechos de mi vida, sobre todo cuando aun era pequeño y que solo en familia conocíamos.
            "Xxxxxxxx cuidado con esos vehículos, pueden atropellarte ¡No corras en la calle!"
            Mientras un coche blanco arremetía a toda velocidad  y me quedé estupefacto sin capacidad de moverme, solo un segundo mas y moriría atropellado por aquel armatoste de cuatro ruedas, pero una mano salvadora me lanzó fuera y sobreviví.
            "¡Adentro todos, algo sucede afuera!". Era mi abuela que pensaba un relámpago impactaría cerca, pero el haberme retirado rápidamente hacia la casa, mientras momentos después un rayo descargó su poderosa energía eléctrica calórica contra el pequeño banco en el cual estaba sentado momentos antes. Sucedió cuando cumplía un año.
            "Oye Xxxxxxxx, no debes temer esconderte, porque un día deberás salir, te lo dicen tus abuelos y por favor no consumas tanto azúcar”.
            “¿Recuerdas a esa niña mayor que se encargaba de cuidarte cuando tenías dos años? tus abuelos te llevaron a la capital un verano durante dos meses. Ella falleció un año mas tarde, pero no fue un accidente, era su destino, soy yo, soy ella y he vuelto para cuidarte de nuevo como cuando fuimos felices allá en la tierra de Summer”.
            Aquí comencé a detener el vehículo y lo bajé a una zona de aparcamiento, miré a mi amor y la moví para despertarla, abrió sus ojos, sus hermosos ojos azules, gris claros o quizás de que color que aun no identifico. Como si estuviera en trance, pero lentamente comenzó a volver en sí.
            Noté que transpiraba muchísimo, le tomé la presión y noté que su corazón estaba algo acelerado, le pregunté si la llevaba inmediatamente a un servicio médico, pero ella me miró y con una hermosa, suave y complaciente sonrisa me advirtió que debía dejarla en casa, ahí ella se arreglaría.
            Años mas tarde entendí que aquellos momentos ella pensaba que moriría y debía estar con quien su corazón, su alma de ser humano sentía como gemelo.
            Partimos y finalmente llegué a su casa, ella sacó fuerzas y se sentó al mando del vehículo, pero no fue capaz siquiera para intentar levantar el carro, así que decidí exponerme y conduje este pequeño coche hasta el lugar donde vivía con sus padres y esposo.
            Mientras ella llamaba a su familia que la recibieran, ahora nuevamente mi mente volvía al presente y sentí esa sensación desagradable de tener que enfrentar un problema con gente desconocida.
            Al llegar nos estaban esperando un hermano suyo a quien solo conocía por holografías (y ellos a mí).
            Al principio pensaron que era un compañero suyo ya que Mystysiva estudiaba enfermería en un instituto, pero como al salir fue tan apresurado no alcancé a cambiarme y usaba mi uniforme de la marina.
            Inmediatamente entendieron quien era y noté su desprecio.
            "¿Así que este miserable es el que aparta a nuestra hermana de su flamante esposo?"
            Apareció una hermana mayor suya, de agradable aspecto. Pero felizmente lo que temía: encontrarme con su esposo, no se produjo ya que él estaba en el exterior.
            — Ella dice no sentirse bien y creo sería conveniente llevarla al servicio salud.
            —Sí, sí no se preocupe.
            Mientras la ayudaban a bajar del vehículo, en un momento ella sujetó mi mano y quiso darme un beso en los labios, pero la retiré, tenía tanto miedo de ellos y lo que dijeran.
            Ella entendió así que su mano apretó fuertemente la mía, en esos momentos tensos pensé que era nuestra despedida, sentí que ya no la tendría mas, no sé por qué elucubré este terrible pensamiento.
            ¡Mystysiva es mi ÚNICA, mi hermosa reina, mi baluarte de paz!
            ¿Por qué? No lo sé, solo sentía que me iba de ella ¿o ella de mí se alejaba?
            —Te sostendré y vamos al vehículo grande Mysty—era su hermano.
            Intercambiamos algunas palabras que no recuerdo debido a la tensión que sentía.
            Me quedé mirándolos como la transportaban. Raudamente partieron, iban todos, pero acá quedó su hermana a cargo del pequeño elevador.
            Mientras me escudriñaba de una forma atroz, quise ocultar mi uniforme, quería que pensaran que solo era un "amigo" de un compañero de clases, pero era imposible.
            —Tú estudias con ella?
            —No, no, solo soy amigo de un compañero suyo.
            —¿Y cuál es el compañero de ella al cual tú conoces? los conozco a todos —era su hermana muy suspicaz.
            —Es que no nos conocemos tanto —la tensión dentro de mí iba en aumento.
            —Ya veo, ya veo —mientras hacia un gesto de sonreír ante la ridícula mentira ¡Nunca he sido bueno para mentir!
            —¿Qué edad tienes? eres muy joven para ser oficial.
            —Tengo 27 ya.
            —Vaya pareces mucho menor, de diez y seis o algo así.
            Me quedé callado mirando a lo lejos como los vehículos se perdían en el cielo.
            —Así que eres amigo de un compañero, mmm. . .
            La hermana me amenazaba con sus palabras y pensaba: “¿Acaso quieres que reconozca que soy el amante de tu hermana?”, así mis pensamientos internos.
            —Extraño porque nunca he sabido de un amigo de un compañero llamado "X.X.X.X.X.X.X.X X.X.X.X.X"
            —Es que soy muy nuevo. Espero ella esté bien atendida.
            —No te preocupes, ya le ha sucedido antes y se pondrá bien. Y dime ¿qué hacías con ella tan lejos?
            Ni siquiera la medicina de cocaine y ADN que usaba  para evitar el rubor facial y el asma evitaron que me pusiera colorado, lo que acentuaba mas mi nerviosismo y mi asma amenazaba aflorar; es que no sirvo para estos asuntos emocionales ante desconocidos.
            —Debo irme —mientras comenzaba mi andar hacia una avenida.
            —¿Pero te irás solo?
            —Si es que debo retirarme ahora.
            —Pero si vienes desde el Sur a mas de 500 kilómetros y te irás así como así "Xxxxxxxx"?
            Era terrible la situación, me sentí pillado, como si hubiera sido un delincuente ¿por qué? por estar con una mujer casada en una nupcias monógamas. Si hubiera sido en matrimonio polígamo no sería problemas, pero ella eligió el matrimonio unígamo y era mal visto que las personas que incursionaban sentimentalmente con parejas que estabas casadas bajo este estado marital fueran sus amantes. Era una cuestión de moral.
            —Me voy.
            —Espera, debes darme el activador del vehículo —indicándome hacia el pequeño elevador de Mystysiva ahora aparcado ahí.
            —Si aquí está.
            —Ven sube, yo te llevaré al terminal de buses o el de trenes, tú eliges.
            —Usaré el tren.
            No quise rechazar su oferta ¡me arrepentiría después!, pero sería ahondar en mi desatino así que subimos al elevador mientras ella muy ágilmente tomaba los mandos y ¡voilá! en un momento ya estábamos a diez metros de altura. Increíble que manejara tan bien, mejor que este servidor y mi amor Mystysiva.
            Cuando ya el vehículo estaba a una altura mayor, parecía que ella quería moverse muy despacio en estas carreteras aéreas.
            Una llamada de su madre le indicaba que Mystysiva ya estaba bien atendida en una clínica.
            —Cerró el transmisor y recomenzó su cháchara inspectiva irónica
            —Vaya que eres joven, cómo conocisteis a mi hermana, tus padres la conocen? A mi hermana siempre le gusta "lo oculto" —mientras efectuaba esas miradas insinuantes hacia mí.
            Trataba de balbucear respuestas, pero soy muy torpe para esto y notó mi intranquilidad que trataba de disimular mientras contemplaba el hermoso paisaje a estas alturas de 30 metros.
            De repente la pregunta terrible:
            —Así que tú eres el amante de Mystysiva ¿verdad?
            Me sentí desnudo ante este áspid, también bonita (incluso mas que mi amor), pero sin la chispa, esa mirada de mi dulce demonio astral.
            Callé, callé, callaba y ya estallaba de una mezcla de rabia por las impertinentes preguntas y vergüenza ¿respondo  o no?
            —No te preocupes, entiendo, son cosas "privadas", pero acuérdate que ella tiene pareja y eligió el matrimonio monógamo, entiendesss teniente Xxxxxxxxxssss?
            Aquí me desarmó porque la insinuación de la frase indicaba que Mystysiva le había contado todo de mí.
            ¡Cómo puede ser tan tonta de contarle cosas privadas de su amante a su hermana!
            ¡Qué pasa por la cabeza de estas personas que cuentan sus amores “privados” a otros, incluso a sus familiares!
            —Es que así es la vida.
            —Si así es la vida Xxxxxxsss, tú lo has dicho.
            Quise cambiar esta incómoda posición de gato mojado de espaldas ante la víbora.
            —Y dime tú estás casada o algo así, porque ella nunca habla de ustedes —esto era muy cierto ya que Mystysiva jamás contaba acerca de su familia.
            —Vaya, así que ella no te cuenta de nosotros.
            —No, es su vida privada.
            —¿Y la de su esposo te la cuenta? —otra vez el ataque— Es decir, perdona, trato de explicarme que a ella le gusta los misterios.
            —Nada, solo vivimos la relación y nada mas. Es nuestro mundo privado.
            —Si, ya entiendo.
            —¿Y tú vida sentimental Sabrina como es? —trato de evitar me siga interrogando de mi relación con Mystysiva.
            —Soy soltera, ahora no tengo pareja, además espero tener una sola pareja, no me siento bien con varias —mientras me miraba de reojo en vez de poner atención al conducir esta elevadora pequeña.
            —Qué bueno eso que dices porque la diferenciación con tu hermana te hace ver linda y realmente ustedes son muy bonitas.
            Ante los halagos sobre su aspecto físico hacen que la víbora se relaje y cambie la conversa en temas menos personales. Además me gustaba físicamente. Con un hermosa cabellera lisa y castaña y unos coquetos ojos café, era de un carácter diferente, mas extravertido diría en esos momentos.
            Diez minutos mas tarde descendemos al lugar de embarque de trenes. Estaba atestado ese día, además aunque estaba este continente en estado de guerra, las fiestas no mermaban y los días de festejos comenzaban esa semana.
            Al abrir la carlinga del vehículo ella me despido de ella deseándole felices fiestas. Quise pedirle que me tuviera informado de mi amor, pero sería un exceso de confianza esto.
            —Adiós Sabrina —creyendo que nunca mas la vería.
            —Hasta pronto, cuando nos veamos de nuevo Xxxxxxxx —mientras alargaba para darme un beso en la cara.
            No sé por qué razón me fascinó ese beso.