jueves, 12 de diciembre de 2013

03. Y tuve un sueño, descubriendo a Mystysiva



            Contaba 15 años y ya me sentía con problemas de agorafobia.
            Casi no salía de casa, me educaba a través de la Red y solo salía para asistir a dar los exámenes y algún otro trámite o talvez cuando algún compañero de la misma Web me llamaba para ir a preparar alguna tarea que requiriera salir de casa. Así fue como alcancé a finalizar la educación secundaria para luego terminar recluyéndome en mi casa. Es que padecía de agorafobia. El miedo a la gente, a los sitios donde debía estar cerca de esta e interactuar con seres humanos.
            Por ello mi mundo del ciberespacio era mi energía diaria. En él estaban mis amigos y amigas del alma, ahí estaba mi entretención, hasta mi vida sexual: la masturbación proveía de esos lugares en donde llegaba a pagar para hacerlo con alguna chica vía la Red, incluso el equipo que había comprado dos años antes me servía para este sexo vía red. Me costó bastantes créditos. Y mas aun al agregarle un adaptador holográfico que permitían uno experimentara las sensaciones de estar tocando a una persona. Claro está que este, mi primer hológrafo, era de una calidad inferior debido al alto costo de estos. Carecía de muchas características avanzadas, pero al menos para los servicios de Gislshappys servía.
            Pero las amistades, las "novias del sexo" en este mundo me resultaban lejanas, así las sentía: muy lejanas, casi efímeras; sintiendo a cada momento que no eran mas que algo pasajero, sin sustancia emocional. Es que no experimentaba la complementación realmente directa. Ninguna máquina podría sustituir a una novia "real" que está contigo y comparte tu vida.
            Un día recibí en mi email un link hacia un portal, pero de estos de la antigua Web, la primera, esa de estilo retro y donde muchos jóvenes de mi generación les gustaba ingresar sus imágenes estáticas como lo hicieran sus padres o sus abuelos hacía siete décadas atrás. De repente un mensaje algo extraño me conduce hacia un portal donde cada cual agregaba alguna foto y escribía en ella. En esos años no existían las holografías como ahora. Una foto y una descripción escrita, eso era todo, por ello usaban mas la escritura. Pero esa sencillez de los antiguos nos gustaba y por ello subíamos imágenes estáticas, en vez de holografías.
            Así fue, cuando la primavera se retiraba y comenzaba el verano, me tocó la desgracia de conocer aquella página y la foto de esa linda joven.
            Aun al momento de escribir mi historia de vida me emociono al recordarla. . . Su hermosa tez, su  mirada, sobre todo esa mirada inquietante para mí, o mejor diré: para mi alma, mi espíritu, mi corazón. El solo hecho de verla, saberla que existía me hizo sentir aquella embriagadora y peligrosa sensación de enamoramiento, ese malvado sentimiento que fue creado en nuestra alma y que causa estragos en la adolescencia. Era como si la hubiese conocido antes, pero ¡imposible!
            Se autonombraba Mystysiva y sus intensos ojos gris-claro, o talvez verde-gris o azul-grisáseos, su rubia y hermosa cabellera color miel, hacían juego con su blanca tez, pero no era ese aspecto físico lo que me interesaba, era algo mas, eso que emanaba de su espíritu, eso que provoca una sensación romántica intensa y (lamentablemente) ciega en algo que va mas allá del aspecto netamente físico. Eran esos ojos, brillantes, insinuantes y agresivos, sobre ellos esas cejas dándole un toque de malicia hermosa.
            Me gustaba como escribía, es que en estos portales antiguos solo se usaban imágenes estáticas y les agregaban escritura.
            No se que me sucedía, solo imaginaba que conversaba con ella, que estaba con ella, que vivía su vida. Pero nunca la había visto.
            Iba a su página y esa madrugada revisé varias fotos suyas y textos escritos. Bajé unas cincuenta fotos suyas, solo imágenes sin movimiento como se acostumbraba antes, pero dejé para otra oportunidad el guardar copia de la página con sus escritos y datos extras. Me fascinaba cómo describía aquellas imágenes.
            Obtuve una cuenta para ingresar en aquel portal, así la contactaría ¿Y cómo? no importaban esos desafíos, ya se me ocurriría algo, pero tendría que conocerla por la red, eso era mi DESTINO.
            Mystysiva, Mystysiva, su mirada me enamoró; su intensa, coqueta, agresiva, suavemente tierna mirada fue mi perdición, solo pienso en ella. Imaginaba conversar con ella, conocerla, charlar ¡tantas cosas que quiera compartir con ella!
            Acariciarle su hermoso cabello rubio miel, largo, sedoso, ondulante, tocarlo, besarlo, sentir esa cabellera al lado de mí. . . soñaba despierto con ella, fue algo impresionante, enamorado de unas fotos al estilo antiguo en ese viejo portal. Ella era mi pensamiento día y noche.
            Ya comenzaba el verano y un día, durante dos semanas (debido a faltar los créditos necesarios) el acceso a la Red se detuvo.
            Esperaba posteriormente ingresar a mi cuenta y desde ahí contactarla, pero cuando volví a tener acceso, su página había desaparecido ¡desaparecida!, había bajado su página y solo alcancé a descargar sus imágenes, pero no sus detalles, sus escritos, los datos que me permitirían buscarla y contactarla.
            Mi alma enferma e infantil solo maldecía al cielo por eso, si alguna vez oraba a Dios con un arrebato de crítica contra este ser fue aquella vez:
- "¡DIOS CASTIGADOR! ¡SABES QUE ELLA ERA MI ESPERANZA!"
- "¡MALVADO INFAME; DÉSPOTA DESGRACIADO!"
- "¡SOLO DESEAS EL MAL PARA NOSOTROS!"
            Es que en esa época no había evolucionado a un estado de pensamiento mas lógico y aun creía en la superstición religiosa, debido a que mis abuelos me habían criado en un hogar con creencias religiosas, talvez por ello ustedes percibirán un carácter excesivamente "religioso" en esta parte de mi vida.
            La diatriba contra ese ser temible era fuerte. . . ¡qué mala suerte o decisión divina tan malvada de privarme de aquella beldad que tanto inflamaba mi corazón!
            Tanto dolor sentía, tanto desasosiego y yo encerrado en casa solo atiné a encerrarme mas, sentíame fracasado.
            Ustedes los seres que no padecen agorafobia no entenderían esto: si algo adverso me sucede, menos ánimo tengo de salir a la calle y relacionarme con los demás, solo será indirectamente, por la Red.
            Aquel verano transcurre, pero los enormes problemas de vivir con mi abuela enferma de la mente, con aquella agresividad terrible propia de una persona cuya mente está atrofiada y su espíritu parecía un demonio que azota diariamente, algo me hicieron olvidar a Mystysiva. Además habría que cambiarnos de casa, dejar esta y derivar en alguna otra. No quería irme, aquí vivió mi abuelo sus últimos días, fallecido el año anterior y aun no había hecho duelo por él y mas aun: aquí supe de esta linda joven que ahora había desaparecido del mundo de la red mundial.
            Ese verano llegó la familia de un tío que vivía hacia el sur del territorio, quien nos ayudaba económicamente, dado que los créditos que dejara mi abuelo para la manutención de abuela y yo, eran hábilmente sustraídos por otro tío, quien quedó con los derechos de esos créditos y la tuición de mi abuela. Un miserable y su mujer que usaban esa cantidad en su propio beneficio, dejándonos en necesidades económicas, como sucediera cuando me cortaron el acceso a la Red o al no gastar créditos para adquirir la nuevísima medicina de ADN que permitiría que abuela no fuera tan irascible, e incluso sanase de su enfermedad mental.
            Este tío del Sur, además de pagar los cuantiosos gastos en cuentas no pagadas, me regalaron un hológrafo de los modernos, y aunque era de calidad inferior, fue el segundo que tuve para saborear aquella tecnología mejorada y cuyas nuevas normas se establecieron 5 años antes. El anterior hológrafo, de menor capaciadad solo quedó destinado a los servicios sexuales vía RED en Girlshappys.
            Era una tarde veraniega con brisa suave mientras en el segundo piso de aquella casa se ubicaba mi habitación, el lugar que durante años habitara y que pronto dejaría de ser mi hogar. Tarde extraña esta, nubes rojizas hacia el Sureste, había bajado la T° y como si una fresca brisa inhabitual para esa época, pero agradable para aquel verano, pronosticaban algún hecho importante. Algunos vehículos elevadores remontaban las alamedas "aéreas" lo que me entretenía verlos. Pero la mayoría en esta provinciana ciudad aun eran vehículos de tracción a tierra.
            Usando unos cuántos créditos pude acceder a un lugar donde insertando los pocos datos suyos haría una vuelta de la Red mundial hasta derivarme al origen de ellos, muchos créditos me cobraron cuando recibo la información. No aparecía su nombre, aunque si una dirección en la Red. Pero apenas hube terminado de guardar la dirección, un aviso del portal me indicaba que esos datos se habían eliminado del lugar donde fueron recolectados ¿eliminados? ¿Justo unos minutos posteriores a que los obtuviera? Pero no importaba ya que ahora aquella dirección estaba guardada en mi sitio, en mis documentos. Una simple dirección, nada mas, pero desde ahí partiría hasta dar con ella. . . Mystysiva.
            Era un viernes y debía preparar el cambio de casa al día siguiente. Nos iríamos de aquel lugar, por ello decidí dejar para otro momento el empezar a rastrear aquella dirección de la red.
            Aquella madrugada eran la sexta y media hora de la noche y recién habíame acostado y me hacía imposible dormir, solo pensaba en ella, anhelaba acceder a la Red para rastrear aquella dirección ¿sería un sitio personal, estatal, una dirección de un portal holográfico personal? no lo sabía. Trataba de dormir, debía descansar. Un murmullo suave y luego un ruido subterráneo, creí sería un vehículo de esos antiguos tracción al piso, pero el murmullo aumenta, ahora lo reconozco: está temblando, esperaba que pasara, pero este aumenta el ruido y ahora un movimiento ondulante, incrementa su fuerza, me incorporo, enciendo la luz, pero esta se apaga, aun somnoliento como lerdo en mis movimientos alcanzo a colocarme ropa, esperaba bajar al primer piso donde abuela está, pero ya el movimiento es fuertísimo, imposible moverme, resbalo ante el movimiento de la casa, el sonido subterráneo es aterrador, me acuerdo de Dios, pero no le suplicaba, estaba cansado de esta vida, si hay que morir de algo que sea en este cataclismo. Pienso en mi abuela, trato acercarme a la escalera, me caigo. Tres minutos de terror sísmico. Es el primero que he sentido en mi vida, al terminar todo era oscuridad y gritos de vecinos, aunque no hubo ninguna víctima en esta parte de la ciudad, las luces de emergencia se encienden. Para los menores de 20 años ha sido nuestro primer terremoto.
            Al bajar abuela ni siquiera se había dado cuenta de este violento earthquaker: como ella estaba muy dormida solo se despertó ante el ruido final y al escuchar a los vecinos. Pero conociendo su enfermedad mental, uno sabe que durante el día habría problemas.
            Esa noche estaba con luna y al salir al patio veo esa hermosa luna, era una sensación extraña, escuchaba a la gente salir de sus viviendas, algunos vehículos elevadores ascendían. Un vehículo elevador de bomberos revisaba los barrios por si hubiera heridos.
            El sistema eléctrico de emergencia se había encendido, se suponía que debería durar 24 horas, pero mas tarde nos dimos cuenta que las fallas eléctricas durarían mas tiempo.
            Miraba la luna y me obnubilaba su luz, pensaba en Mystysiva ¿dónde estará ? ¿Qué será de ella? No lo sabía, pero pronto conocería su dirección, estaba feliz, me importaba nada el earthquaker, ni los noticieros sobre fallecidos, tsunami en la costa, errores administrativos del gobierno y esos desastres de la naturaleza terrenal y humana. Solo pensaba en Mystysiva.
            Al terminar de revisar si habían daños en la casa, veo a mi abuela. En esos momentos llegan los cuervos del dinero. Me siento enojado al saber que nuevamente nos han robado créditos que abuelo nos dejara para nuestra mantención. Ambos son verdaderas ratas que simulan estar preocupados por nosotros, pero roban lo que mensualmente debieran entregarnos.
            Mientras ellos estaban en el primer piso con abuela, subo a verificar mis archivos en el portal donde los guardo. Al ingresar a la Red una extraña advertencia dirigida a los ciudadanos de mi país:
            "A todos los habitantes, debido a los problemas de comunicación con los satélites y las líneas de enlace, producidos por el sismo, los archivos guardados después de las 16 hora local, no han sido respaldados, por favor esperar hasta la recuperación."
            "Recuperación", "Respaldados", ¡Qué mierda es esto! ¡Ahí está la dirección que necesito rastrear para llegar a Mystysiva! ¡Miserables! Pero debo esperar porque es obvio que debe haber "respaldo" de esos archivos.
            Aunque algo en mi corazón me decía que nuevamente ella se me iba.
            Dos días mas tarde, todos, exactamente TODOS los archivos míos estaban respaldados a excepción  de uno. . .ya saben cuál.
            ¡QUÉ SUCEDIÓ! Solo la estúpida explicación de que estaba en mantenimiento a la hora en que los subí, pero al quedar en esa memoria caché para mantenerlos y debido al rompimiento tan abrupto de las comunicaciones provocó algunos "errores" y dado que en mi caso solo fue una pequeña dirección, no le dieron importancia, además fueron mínimos los archivos desaparecidos, al quejarme con el portal solo obtuve de compensación dos meses de acceso gratis ¡nada mas pude obtener! Continuaba la incógnita sobre quién era ella ¡No debía contratar servicios en estos portales de almacenamiento a bajo precio!
            Y mas aun que el gobierno volvía a cerrar temporalmente el acceso a la antigua Web que era el lugar donde se ubicaban los archivos de ese portal.
            Así ella por segunda vez desaparecía de mi vista.
            MYSTYSIVA, Mystysiva. . ., su nombre lo recordaba todos los días  y debo decir que mi mente pensaba mas en ella que en los problemas de abuela.
            Pero la vida continúa y aquel año el olvido acaece para Mystysiva, mi olvido por ella; no insistí mas en buscarla en la red. Era una desaparecida.
            Adiós Mystysiva jamás te volveré a ver.