viernes, 10 de octubre de 2014

12. Abandonado he quedado



Mi abuela internada en una clínica de otra ciudad, mis tíos fallecidos y al comunicarme con mis primos huérfanos, percibí que no deseaban tener contacto con mi persona, como si algo presintiesen acerca de mí, tal vez percibían ese manto oscuro que me rodeaba, pero que yo no vislumbraba.
Carecía de créditos y ni siquiera era capaz de interactuar con la gente, debido a mi problema de agorafobia.
Y las únicas personas cercanas, el tío–buitre y su mujer, eran precisamente eso: unos buitres que hurtaron créditos de abuela y peor aun que, mediante triquiñuelas legales, hechas con ayuda de corruptos funcionarios legales, me quitaron el único bien material que me habían dejado mis abuelos: unos cuantos créditos para vivir holgadamente unos 5 años.
            Ahora mi abuela hacía semanas estaba fuera y ni siquiera me era permitido verla, así que desesperado por mi situación evalué (estúpidamente) llamar a la fiscalía para quejarme sobre el hurto de la propiedad que el buitre efectuaba, aprovechándose que yo era incapaz de defenderme.
Pero en todo tiempo la fiscalía es una burocracia donde la gente a cargo solo tramitaban, además faltaban mas funcionarios debido a que la mayoría de ellos estaban en el extranjero.
Envié un aviso sobre mi situación, pero el resultado fue que debía esperar.
            Esa semana terrible no hallaba qué hacer. Cuando avisaron del funeral de mis tíos allá en el Sur, el buitre y su mujer me ofrecieron que los acompañara en un viaje y así estar presente en el funeral, me resultaba dificilísimo salir, pero al final acepté. Al principio ellos irían en vehículo, un moderno carro elevador, comprado hacía un año (¿con créditos de dónde obtenidos?), pero al decirles mi decisión de acompañarlos cambiaron de planes y el viaje sería en bus, es decir debería ir al terminal, caminar entre gente desconocida, sentarme al lado de extraños, algo desagradable, intimidante para un agorafóbico, pero accedí. El viaje sería a las 10 de la mañana, pero eso 7 me despertó una llamada del buitre–tío diciéndome que solo él iría al funeral y ya estaba en viaje. . . Sabían que me resultaba imposible salir solo en un viaje a otra ciudad.
            Cuando me contacté con mis primos aceptaron respetuosamente las excusas, pero noté que les desagradó no fuera. Ellos sabían que sus padres me habían ayudado mucho económicamente y al menos esperaban fuera a despedir a ese par de seres que tanto significaron en sus vidas.
            Estaba tensionado, incluso por primera vez me olvidé de Mystysiva: ella cada vez que conversábamos solo me incitaba a que la fuera a conocer o me permitiera viniese a verme, pero le expliqué no quería eso, simplemente debido a no sentirme preparado para conocerla (no fuera a desilusionarse al ver mi baja estatura ya que me presentaba de 1 metro y 75 centímetros).
            Un día me pareció que de un vehículo bajó alguien y llamaban hacia mi casa, me pareció que la voz era la misma suya, pero mi costumbre era no salir ante nadie, salvo fuera algún servicio público (policía, ambulancia) o la gente conocida. Seguramente no era ella, además porque nunca le había dado mi dirección, solo sabía la ciudad donde habitaba ¿Cómo podría saber donde era mi casa? Ya en la noche al conectarme a ella me dijo que había llegado a mi casa para darme una sorpresa, pero no le abrí. . .¿Cómo explicarle que me causaba miedo el que se diera cuenta mido 10 cm menos de lo que le conté?
– Hello misterrssss, yo la Mystysivitassss contigo de nuevossss –me fascinaba cuando usábamos esta forma de conversar.
– Holassss amada Mystysssssss, aquí tu admirador de tussss hermosossss cabellossss mielssss.
            Por alguna razón nos quedamos en silencio. . .
–Xxxxxxsss ¿tar ahí? –no encontraba palabras para explicarle mis profundos problemas.
– Xxxxxxsss ¿porquesss no aceptaressss conocernossss?
– Nopesss Mystysivitassss, no me siento preparado, además ¿Y tu esposossss?
– ¡Cállate ya y deja esas ideas! –el tono violento con que expuso esto me causó miedo.
– Pero Mystysiva debes darte cuenta. . .
– ¡Basta! Hasta cuándo vas a estar sin aceptar mi ayuda, debes entender que estas SOLO, SOLO TOTAL Xxxxxxxx Xxxxxxx Xxxxx Xxxxxxx! –gritaba mi nombre completo y su voz adquiría un tono que no conocía de violencia y autoritarismo.
– No, nop, no estoy solo pues tengo a donde irme. . .
– ¿Así y con quiénes? –me extrañó usase el plural como si supiera mis pensamientos.
– Espero irme con mis primos al Sur, me he comunicado con ellos, aunque en estos momentos están aun adoloridos por la muerte de mis tíos.
– Y crees que ellos aceptarán te vayas a vivir allá ¿No te das cuenta que ellos pueden opinar diferente Xxxxxxxx Xxxxx?
            La triste verdad es que ella tenía razón.
            Mi tíos fueron sepultados y al funeral concurrieron sus familiares de allá, pero no fui capaz de salir abordar un bus y acompañarlos. El buitre miserable tío no quiso lo acompañara.
            Con Mystysiva tendría mucha confianza, pero no me atrevía a contarle todos mis problemas, siempre hay cosas que uno debe guardarse por el orgullo propio de esa edad, no quería que ella pensara era un fracasado, aunque sí lo era (y al momento de escribir esto siento que lo he sido y seré hasta mi muerte)
– Dimesss ¿cuando me dejasss te vaya a ver? –ahora con esa voz tan, pero tan hermosa, tierna y seductora, con esos lindos ojos que se posesionabn sobre los míos– recuerda que tú me necesitasss en estosss tristes momentosss.
–Mystysivitasss no causarte problemassss porque. . . –no encontraba palabras para conversar, solo pensaba en mi abuela encerrada en una clínica psiquiátrica y la terrible muerte de mis tíos, además iniciaba a darme cuenta que ¡carezco de créditos para mi manutención!
–¡No seas estúpido! la próxima vez que vaya a tu casa deberás abrirme ¿verdad amor mío? –la parte final la entendí como una amenaza.
–Pero Mystysiva debes entender que me cuesta estar con la gente. . .
–¡Basta! Ahora unos besitos espumosos en tu boca –mientras se acercaba a besarme con ese dulce aliento suyo, usando el hológrafo por supuesto.
Al desconectarnos me sentía mal, mi mente y mis sentidos estaban mal, como si me hubieran golpeado y no me doy cuenta aun. Estoy solo, muy solo en esta casa que durante los últimos años viviera con abuela, no hallaba qué hacer y mas aun que el terror de ser abandonado era TERRIBLE.
            ¿Qué podría hacer? ¿Acaso seré capaz de trabajar junto a la gente? No, no puedo, siento una sensación de miedo, terror al estar al lado de otras personas desconocidas. Me adviene intranquilidad, desconcentración y me acaece el rubor facial y ganas de salir arrancando. Además quería saber sobre la situación de abuela.
            Al día siguiente, cuando el tío y su mujer, ambos buitres se presentan con los poquísimos comestibles, le indagaba sobre abuela:
–¡Quiero saber dónde está, necesito irla a ver!
–¡NO, no y no! El médico dice que podrías provocarle algún desbarajuste emocional.
–Pero entonces me quedaré en esta casa.
–Sobrino mira la casa se arrienda, pero a ti te arrendaremos otra mas pequeña que esta.
–Pero abuelos dijéronme que en el testamento esos créditos serían de libre disponibilidad para mí.
–Sí, pero ahora debes entender que los gastos médicos de abuela son caros y nosotros carecemos de esos créditos para su hogar ya que donde vive, es muy lujoso –expresa el buitre.
–Pero no te preocupes porque tu tío te ha prometido proveerte ayuda médica para que puedas superar tus miedos y estudiar lo que tanto anhelabas, era publicista, ¿verdad? –expresa la buitre.
–¡No, era leyes! –mientras mi cara la tengo color rojo de rabia.
–Bueno, pero ahora debo decirte que con mi esposa hemos decidido pagar una clínica donde estarás en tratamiento por algún tiempo.
–¿Y después?
–Cuando te mejores volverás a esta casa que continuaremos arrendando con lo que nos sobre de tus créditos ¿no me crees sobrino?
–¡Entonces usen mis créditos! ¿qué esperan? –con la ira que me aumenta al cada vez que cruzo palabras con esos buitres.
–Es que tu tío necesita tu firma para administrar esos créditos–vuelve a decir la mujer deste mal nacido mientras intentan robar lo que no les fue entregado a ellos.
–La próxima semana sobrino iremos a una notaría a firmarme unos documentos, solo son una nimiedad para administrarte esos créditos para pagar el hogar de abuela ¿te parece la idea?
–Y si no quiero.
–Mira Xxxxxxxx Xxxxx –expresa la buitre esposa– debieras dar gracias a tu tío por ser quien se preocupaba tanto por tu abuela y por tí, no sé qué habrías hecho si no estuviera tu tío querido ¿Acaso habrías sido tú quién saldría a comprar las cosas, pagar las cuentas, efectuar trámites para la casa?
            Esta asertiva aseveración me descolocó y tenían razón estos malditos: no fui capaz de cuidar de abuela, ya que vivía escondido en casa, incluso a expensas de ella. Ahora no tenía opción, porque cuando se está solo, sin apoyo, uno se demuestra incapaz para defender lo suyo, como esos créditos que debiera haber administrado personalmente, pero estos iba a parar a los bolsillos del buitre–tío, el cual ahora la tenía + fácil al obtener mi firma para quedarse con ellos usando la excusa de pagar por la mantención de abuela en un asilo de supuesto "lujo".
            Un día llegaron los dos conduciendo el vehículo elevador y por primera vez en mi vida subí a uno de estos carros. El viaje de 20 m. me distrajo mucho y me fascinaba viajar así a diez metros de la superficie en vez de aquellos carros con tracción a tierra. Creo que nunca olvidaré este viaje, a pesar de la incomodidad de viajar con esos miserables.
En la notaría hube firmar el delegar todo en el buitre–tío quién días mas tarde me dijo que me ingresarían en un hospital psiquiátrico privado para "ayudarme a sanar", pero este era otro de esos asquerosos lugares donde eran enviados los abandonados y ancianos sin familias que los cuidaran y que recibían buenas subvenciones estatales que solo servían para que "engordaran" los dueños a expensas de la deficiente atención de los necesitados.
            Me habían dado una fecha para prepararme a mi salida, sería en dos semanas mas, así que solo esos días tendría para ingresar en aquella cárcel de por vida.
            En esos momentos necesité tanto a Mystysiva, muchísimo, es mas pensé en decirle: está bien préstame créditos para mantenerme, iré a verte, vendrás conmigo, pero algo extraño acaeció: ella dejó de responder, incluso la contactaba y no respondía. Un día recibí una notificación de él. . .su esposo en la cual me conminaba muy educada, pero agresivamente a no llamarla mas por ningún medio ¡La habían pillado comunicándose conmigo!
            Y aquí siento que empecé a crecer ¿por qué digo esto? al darme cuenta que ella tenía dueño. . .
            Creo que fue un golpe lo que sentí, además noté que mi conexión a la web había sido atacada, seguramente el marido suyo fue el culpable y qué podía hacer? ¿acaso iría a estampar la demanda a las autoridades por esto? Era INCAPAZ de comunicarme con extraños.
            Por segunda vez mi amor Mystysiva desaparecía de mi vida. Solo que ahora estaba además sufriendo el abandono terrible de abuela y mis tíos del Sur que siempre velaron por nosotros, carecía de gente que me apoyaran.
            ¡Estoy solo, abandonado!
            Así estos tristes días transcurren con mucho miedo, desorden emocional, esperando el traslado a esa "clínica de salud mental" que  no es mas que un hospital para esconder a los dementes.
            Faltaban dos días y ya ni siquiera me compraban alimentos, así que con unos pobres créditos decido salir para adquirir algo de comida.
             Además ¡tengo hambre! ¡No tengo alimentos! Así que usando fuerza de voluntad me preparo a salir y usando unos pocos créditos que me dejaran mis tíos del sur salgo al pequeño negocio de algún cercano sector a comprar pan y queso, pero al volver me siento mal, muy mal y me adviene una especie de crisis neurótica, que no puedo (¿o no quería?) controlar.
            Cerca de casa un par de individuos, uno de ellos es aquel que ingresara a casa con el tío–buitre aquella noche cuando abuela se descontroló y procedieron a llevársela. Conversaban en la puerta de una de las casas y al verme este expresa al otro algo que me pareció era así:
–Este es el nieto demente de esa esquizofrénica vieja que se llevaron, están los dos iguales.
            Al escuchar ese comentario sentí que este maldito vecino refería algo desagradable, aunque tal vez solo era mi mente asustadiza, pero no hallaba qué hacer.
            Lanzo los bolsos al piso y cojo piedras ¡Sí! siento rabia, ira , impotencia, miedo, así que empiezo a buscar a mi enemigo imaginario ¿Quiénes son? ¡ellos! los vecinos ¡malditos vecinos, ellos son mi enemigo!
            Aquí la mente está en blanco y solo recuerdo que inicié lanzar a los techos y jardines piedras pequeñas y al final recogía unas grandes camotes del porte de un puño y lanzábalas contra ellos; no eran vecinos de mi casa, estaban a unos cien metros antes de mi vivienda. Solo sé que sentí alguien vociferar, niños chillando, insultos, mujeres enojadas y finalmente un puño o algo así me tendió al piso. Recuerdo que me sentí como tranquilo al caer, como si dijera "Ha terminado todo, por fin soy libre".
            Pero ¿libre de qué? Un carro policial terrestre se estaciona y luego una ambulancia que era de esas nuevas elevadoras, se posa sobre el grupo de personas que están a ahí con el infernal vecino demente y algo preguntaban:
–¿Qué edad tiene? –pregunta el enfermero los demás.
–Entre 12 o 15 –responde alguien.
–Yo se quien es él: vivía con su abuela, la loca de mas allá –comenta un educado "vecino".
–Si, era esa vieja que pasaba farfullando sobre demonios y esas cosas –responde una joven “amable”.
–De seguro él también está demente. –expresa una dama “inteligente”.
–Joven dígame ¿sabe cómo se llama? –me pregunta la enfermera paramédico.
–Asistente, parece que tiene problemas motrices –al darse cuenta que no muevo mis brazos.
–Vea sus ojos –responde la hermosa paramédico morena de lindo talle y ojos oscuros.
            De esto sí me acuerdo, era como si esa paramédico fuera lo único lindo que recordare de aquella grotesca escena.
            Escuché un policía llamaba al miserable tío buitre y algo me inyectaron, luego me ingresaron en la ambulancia, adentro me instalaron en la camilla y noté mis manos amarradas con unas suaves cadenas de cuero. Parece que despertaba porque la linda morena me decía: "No se preocupe, ya llegará su tío, ahora lo llevaremos a la clínica para efectuarle exámenes".
            –¿Para qué exámenes si estoy bien?
            Solo recuerdo que me dormí y me despierto cuando bajo de la ambulancia. El ambiente de mucho movimiento en aquel centro de salud, con vehículos que iban y vienen, gente de todo tipo, que transita a esas horas del atardecer me abrieron el ánimo. Era como si hubiera salido de esa oscura calle donde viviera encerrado con mis problemas. Después de tenerme varios minutos esperando, me ingresaron a una pequeña habitación junto a la cual había otra que era el baño. La hermosa enfermera de lindos ojos negros y azabache cabellera se acerca y me dice:       
            –Mira niño, ahora estas en buenas manos y deberás pasar la noche en este lugar, mañana te dirán los resultados de la evaluación. Que te vaya bien.
            Así al encontrarme allí hube de pasar la noche en aquel cómodo y privado aposento. Habían dejado un pijama y otras ropas, pero preferí solo tenderme. En la mañana bien temprano se presentan una médico, un psicoanalista y una enfermera para conversar mi situación. Ellos notaron mi incapacidad para hablar con extraños, así que estaban prevenidos.
            Los expertos en asuntos médicos discuten cada caso que llega a este selecta clínica estatal:         
            –¿Qué haremos con el nieto? si tuviera una terapia podría sanarse e ir a trabajar, necesitamos a todos en esta situación de guerra –comenta el asistente social.
            –Él debe ser tratado para ver si puede interactuar con la sociedad –aduce un psicólogo.
            –Solo sufre de rubor facial y agorafobia –expresa una médico de unos 60 años.
            –Será muy fácil su tratamiento, al incorporarse tendremos a alguien sano y que ayudará en estos momentos difíciles –repite el asistente social.
            –Pero ¿serán realmente esos sus problemas? Es decir podría haber algo mas –expresa otro facultativo dudoso.
            –Mira cuántos hemos rahabilitado, la proporción es de 95 en 100 –expresa la médico.
            –Además él puede ser un excelente administrador ya que posee facilidad para las matemáticas –comenta el asistente social revisando la pantalla con mis notas de secundaria.
            Así la junta médica resolvió internarme. Aquella misma mañana me comunican la decisión.
            –Buenos días ¿el joven Xxxxxxxx? Está usted aquí porque ha sufrido un ataque de nervios. No se preocupe, no está loco, sabemos de su problema de agorafobia –expresaba la adusta médico psiquiatra.
            –No tengo con qué pagar este lugar.
            –No diga estupideces, esto ya está pagado –aduce otro facultativo médico.
            –Mi tío dice que me internarán en el hospital de. . .
            –¡No diga mas! –parece que a los médicos y enfermeros de este centro público les molestó el solo escuchar el nombre de aquel antro privado de "ayuda mental”– usted no irá a ese lugar. Aquí recibirá tratamiento hasta por un año si es necesario y no preocuparse, todo está pagado.
            –¿Me va a decir que este será mi hogar?
            –No por mucho tiempo, solo que usted será evaluado médicamente y con terapias que esperamos le ayuden a superar esos problemas de agorafobia y rubor facial, tenemos medicinas ADN muy efectivas.
            –No creo logre vivir entre la gente, vea Usted que ataqué a gente solo por una palabra inconveniente.
            –No se preocupe, tenemos el reporte policial y su historia. Usted ha sido un ejemplo al atender a su abuela durante tantos años, a pesar de sus problemas.
            –¿Mi tío les habló de mí?
            –No, él no debe interferir con el tratamiento hacia Usted. Mas tarde podrá contactarse con él.
            –¿Que insinúa señora doctora?
            –No ha sido una buena ayuda para usted y su abuela, por ello hemos decidido que usted estará bien lejos de él.
            Por alguna razón se me ocurrió que ellos sabían mas de mí que lo necesario y al tiro me preguntaba ¿tendrá algo que ver ella, Mystysiva?
            –Pero ¿y mis cosas? están en la casa.
            –No se preocupe lo acompañaremos a buscarlas; si carece de un lugar para guardarlas, aquí tiene donde dejarlas.
            No podía creer tantas buenas intensiones por parte de estos funcionarios estatales para ayudar a un simple ciudadano abandonado, pero era la política de la época: cada persona vale mucho en el estado de guerra que hay y mas aun que un cuarto de la población del país está comprometida en el extranjero, así invertir en ayudar a una persona, la inversión es devuelta con creces si esta trabaja por la sociedad. Esto es algo que nunca olvidaré y me hace sentirme orgulloso de nuestra política de salud, de educación, económica de aquellos años.
            Dos días mas tarde hube de ir con el tío–buitre y personal de la clínica a retirar mis humildes cosas de casa, aquella la última donde habité con mi abuela. El maldito buitre lo encontré muy callado y hasta con miedo. Como si entendiera ahora que otras personas cuidarían de mí y quisiera no hablara de todos los robos de créditos que efectuó contra su madre y la  venta de la única propiedad que me habían dejado. Pero nada dije, me callé.
            –¿Y qué pasó con los muebles tío?
            –Lo que sucede sobrino es que hemos comenzado a venderlos porque debemos entregar la casa.
            –¿Y no esperó Usted a que los revisara? Recuerde que yo vivía con los abuelos.
            –Perdón sobrino, es que se me fue, con tantos problemas habidos, la muerte de mi madre, y mi querido hermano, realmente cometo torpezas, perdone Usted.
            El miserable ahora hablaba muy bajito, sin levantar la voz, adoptando una postura de persona buena y honesta, seguramente por estar presente el funcionario médico que me acompañaba.
            –Entonces me voy a quedar estos dos días para embalar mis cosas y las mías me las llevaré, las de los abuelos se quedará Usted con ellas.
            –Por supuesto sobrino, lo que usted diga.
            Así me quedé esos últimos días solo revisando y retirando las pertenencias mías, las cuales se confundían con las de mis abuelos y mis desconocidos padres.
            Al ver la casa en soledad, este mi último hogar en al vida junto a los únicos seres que me criaron, me sentí triste. Mi tío de Sur y su esposa, quienes también fueron mi apoyo, también estaban desaparecidos. Solo me quedaba Mystysiva y ahora ese nuevo hogar donde estaría unos meses para sanarme de mi problema.
            No sé porqué no quería irme, quisiera haberme quedado varios meses o años mas en este lugar, cuidando esos viejos muebles, esas cosas sin valor, pero para mí representaban el apego
Escuchaba unas viejas canciones que tanto agradaban a mis abuelos. Una era una melodía de alguna viejísima película de hacía casi 100 años, llamada Sahara, aparecía una bonita actriz llamada Brooke. Otra era una vieja canción de cuando mis abuelos se conocieron, varias, melodías de la época de mis padres con esos sonidos impresionantes producidos por esos novísimos instrumentos musicales.
            Al escucharlas sentía como si estuvieran vivos, como si nunca se hubiera ido.
            –¡Están aquí abuelos! ¡Abuelo, abuela! ¡papá, mamá! ¿Dónde habéis estado?
            Pero ellos ya no estaban. . . mi mente elucubraba pensamientos tristes al darme cuenta que la gente que me cuidaban les iba mal en esta vida: padres fallecidos, abuelos desaparecidos, tío del Sur fallecido.
            Pero quedaba ella, Mystysiva, mi linda Mystysiva. Pero ahora no podía contactarla.
            Serían aproximadamente la medianoche y mientras dormía, el comunicador me despertó. Pensé era el tío–buitre porque este número es tan personal que solo ellos y mis familiares del Sur lo conocía, pero escuché su voz. . .¡Mystysiva!
            –Xxxxxxssss ¿estar ahissssss? –era la dulce voz de Mystysiva que volvía por mí.
            –Sip, tar aquí Mystysivitassss.
            –Echarte mucho de menossss amor mío.
            –¿Y tu esposo? Me amenazó enviándome mensaje, además atacó mi centro de mensajes.
            –Ya no preocupes porque ahora tu Mystysiva está contigo.
            –Pero nunca había recibido un mensaje tan directo de él.
            El volverlo a mencionar parecía que iba a enfurecerla, pero. . .entendió que no bastaba callarme cuando me refería a él.
            –No te preocupes, él está ahora trabajando en el hospital.
            –Ya veo, es decir partirá al exterior.
            –Sí, lo preparan para el Ejército.
            –Ya entiendo ¿por qué no aceptó el cargo de la cátedra de ciencias? Tú me dices que él posee un CI más alto que el promedio.
            –No sep, decirme él que la vida no es solo prestigio y dinero. ¿Sabes? de ahí partirá al exterior, es que algo extraño ha estado estos últimos meses.
            –Tal vez se. . .se dio cuenta que no lo quieres. . .creo que debiéramos terminar esta romántica y online comunicaci. . . –me interrumpe la frase.
            –¡Basta! ¡Esto ser solo entre tu y yop, es nuestro mundo privado Xxxxxxssssss, solo nuestro mundo ¿entendisteis? –ahora su voz era altanera y dominante.
            –Es que tal vez soy el culpable de que se enrole en el Ejército.
            –Sip, pero ser mejor ¿verdad amor? Y ahora que te enviarán a la capital para tu tratamiento, por fin estaremos cerca –se me había olvidado que el sanatorio al cual me destinaron estaba en la misma ciudad donde ella vivía.
            –Mystysivitassss. . .
            –Dime Xxxxxxsss
            –Tal vez no sea prudente. . .porque tu esposo es tu marido. . . –no hallaba como decirle que me parecía inmoral estar con una mujer casada, aunque estuviera profundamente enamorado de ella. Además un agorafóbico huye de cualquier posible problema con otras personas.
            ¿Se imaginan Uds. mi incapacidad para enfrentarlo si él se acercara a exigirme explicaciones?
            –¡De nuevo con eso! –parecía que iba a estallar de nuevo, pero sosegó su carácter –No preocuparte, muy bien estaremos, así es la vida que nos unirá ¿acaso prefieres que me vaya muy, pero muyyyy lejosss? –sabía que la anhelo tanto cerca mío.
            –No amada Mystyssss, te necesito tanto, tanto, ya mi estabilidad mental empieza a decaer.
            –Ya lo sé amor míosss, por eso estuvo bien que aceptaras ese internamiento para terapia.
            –Mytsysiva.
            –Dime niño.
            –¿Cómo sabes que me internaré? No te he contado nada.
            –Xxxxxxssss, todo lo sé de tí. Ahora continúa tu sueño, porque ansío tu llegada a mi ciudad ¡Por fin estaremos tan cerca! Hasta pronto amor mío.
            Se despidió raudamente como si no quisiera darme explicaciones a mi pregunta.
            Esta noche ella me contactó por última vez a este mi hogar. Dormí tan bien, pero en la madrugada un sueño de esos que odio me mostraba enigmáticas imágenes: gente caminaba, como si no supieran lo que sucedería, trataba de hablarles, advertirles de algún peligro, aunque ellos seguían su camino, les decía: ¡Escúchenme, deténganse por favor, el peligro ha llegado! Pero solo una persona se acercó enojada y me dijo: “¡Apártate, tú eres el peligro!”.
            Dos días mas tarde viajé con otras personas a esa exclusiva clínica estatal donde pasaría mis días.