jueves, 30 de octubre de 2014

13. Tarde saliendo al exterior




            Nunca había estado en compañía de tanta gente extraña sin nadie de mi confianza cerca durante mi estadía en la maldita ciudad aquella en la cual había nacido, pero de la cual siempre recordaré a mis abuelos, mis padres.    Estuve una semana mientras esperaba mi traslado a la clínica en la capital. Cuando subí al transporte elevador, sentí que nunca volvería a esta ciudad, a este lugar, pero estaba equivocado.
            Me distraje mucho en el viaje de una hora a 50 metros del suelo en este nave elevadora. Hacía 10 años comenzaron a usarse y ya eran el transporte que sustituiría a los de tracción terrestre. Me era entretenido mirar desde arriba, hacia abajo, pero no era un avión, era diferente la emoción, mas agradable, no producía esa sensación de estar en altura como cuando viajas en una nave aérea. Unas 40 personas mas viajaban en este vehículo. Al llegar me recibieron y llevaron a una clínica, que mas parecía un albergue muy bueno en un sector rural. Ahí tuve mi pieza y junto a otros pacientes, con problemas similares, no solo tuvimos tratamiento con medicinas ADN, además por primera vez en mi vida me vi obligado a someterme a una disciplina básica de horarios: a esta hora me levanto, a esta hora desayuno, se almuerza, esta hora estudios, esta hora compartir con los demás, etc. Al estar encerrado uno pierde esa capacidad porque carece de una disciplina que permite incluso formar carácter. Por ello Uds. si encuentran a un agorafóbico recuerden que no está acostumbrado a los horarios estrictos.
            Había otras personas, incluso un tipo de 47 años que también sufría de algo parecido y desde los 15 años se había encerrado; una joven mamá que no soportaba salir de casa, dos chicas de veinte años, una había intentado suicidarse alguna vez. Conocí a cuatro jóvenes de mi edad y fue emocionante sentir que no era el único, otros también compartían los mismos problemas. Pero ahora seríamos ayudados y creo que el sentirnos amigos, o entablar una relación afectuosa con otros, hizo mas por mi problema que las drogas de ADN.
            Al séptimo mes ya podía salir al centro a comprar mis alimentos, cosas, abordaba los vehículos del transporte público. Incluso me acostumbré a ir solo (seguido por ella claro está) todas las semanas a otro lugar ubicado a 100 millas al norte solo por el deseo de viajar en un bus elevador, además porque esperaba conocer a Trendy, aquella amiga que era la única que me quedaba de esa época de vida virtual. No me causaba rubor facial ni me sentía nervioso al extremo de salir arrancando a mi casa. Si había algo de tensión aprendí a controlarla. Además los terapeutas nos conminaban para que pensáremos en desarrollarnos educacionalmente y no quedarnos sin una mayor educación. A mayor educación, una mejor capacidad de enfrentar desafíos de carácter. Además se necesitaba gente mejor preparada para los servicios del exterior.
            Me impresionó el tipo de casi cincuenta años que años después terminó siendo un reconocido profesor universitario. Una de las chicas, la que intentó suicidarse, veinte años mas tarde sería alcaldesa de una importante ciudad; incluso alguna ocasión nos juntamos a recordar en casa de uno de sus hijos.
            Dos de los otros jóvenes de mi edad habrían de fallecer en la guerra.
            Otro sería un médico. La joven mamá años mas tarde se graduó de enfermera. Así aquellos meses que pasé en aquel lugar como si me hubieran devuelto a la vida y por primera vez conocía gente “en directo” no esas amistades vía online.
            Pero debo decir que hubo una fuerza que me impulsaba aun mas a superar mis dificultades: Mystysiva.
            La misma semana que llegué alguien me avisa que me visitan ¿quién? carecía conocidos, pero inmediatamente intuí quién sería: Mystysiva. Al salir ella estaba vestida con un elegante traje, que le daba un aspecto de mayor edad.
            Por primera vez en mi vida la veía cerca mío, tal vez ella no pensaba lo mismo. Pero mi gran miedo era que se daría cuenta de una terrible mentira: solo mido un metro sesenta y cinco centímetros. . ., le había mentido en diez centímetros. Pero me pareció extraño que ella no le diera importancia, como si supiera o me hubiera visto como soy físicamente. Porque al usar el hológrafo podía esconder mi estatura aumentando o reduciendo las imágenes cuando ambos nos encontrábamos en ese mundo holográfico, pero ahora era la realidad. No se inmutó.
-Mystysivitassss, tú por aquí.
-XXXXX venga conmigo -Mientras sus labios besaban mi izquierda faz sin darme tiempo a evitar ese aroma tan lindo de su fragancia. Su beso de saludo duró mucho tiempo porque era muy bonito, aun me emociono al recordar este primer beso real, en directo, sin hológrafo con ella. Tal vez estaríamos media hora así abrazados en el sillón de mi pequeño cuarto.
-Pero y tu marido.
-¿Marido? Usted es mi esposo ahora, él está muy ocupado y parece que nos separaremos -eso decía este demonio de lindos ojos gris claros y coqueta mirada perturbadoramente dominante.
            Parece que la presencia de ella causó impacto entre los demás, es que esa mirada suya, tan penetrante y agresiva, unida a su hermosas facciones y esos cabellos miel la hacían muy atractiva, tanto que me causaba resquemor ya que además mi apariencia como lo he explicado antes, era de un adolescente.
            Una encargada de las habitaciones vino a golpear la puerta:
-Señor Xxxxx ¿desea venir a la sala de estar?
-Si ya vamos.
-Mystysivitassss creo debemos salir porque ellos pensarán lo que tu imaginas que piensan.
-Si mi amor salgamos y como ahora tú puedes salir ya, diles que irás estos dos días donde un familiar.
-¿Porqué piensas que me dejarán salir? Recién ha comenzado el tratamiento para mi agorafobia. No aceptarían eso.
-Si lo aceptarán, además les dije que era tu novia y tú mismo se los has dicho ¿verdad?
-Claro que sí, eras mi novia.
Así fue como aquella primera semana me dieron permiso par salir con ella por un día.
            Ella se movilizaba en un vehículo de tracción en tierra que conducía muy bien.
-¿Te acuerdas de manejar este vehículo? -mientras me daba una insinuante mirada.
-Sí, pero solo en unas 10 ocasiones alcancé a manejar uno real, pero era de eso antiguos, sin el driver free -es que en 10 años la tecnología había avanzado mucho y estos últimos vehículos de tracción a tierra el control del vehículo casi estaba determinado por la computadora, lo que había reducido los accidentes.
-Ahora te lo pasaré e iremos a ese lugar que tanto te he mostrado.
-A dónde me llevas.
-Tienes este fin de semana libre ¿verdad XXXX?, así que pasaremos en una casa que alquilé, es muy bonita, tiene un jardín y se observa la bahía.
-Si sé donde está ese sector, es muy caro.
-Pero yo tengo créditos.
-¡Oye! me tratas con si fuera una mascota.
-No se enoje XXXXXXX, pero Uds. es muy tierno -muy astuta.
-Y tu marido -pobre ingenuo se me escapa frase.
¡Y qué tiene que ver él en esto! -ahora era una mirada fría, sus facciones rígidas, habían desaparecido esos hermosos dientes y la comisura de sus labios alegres. Y esa miserablemente hermosa mirada gris clara que se iba directamente a mis ojos logrando controlar mis emociones.
¡Mira él está allá y nos estamos separando! ¡Lo abandono por ti! Y mas encima te quejas -su autoritario tono.
-No me quejo -mi tono era sumiso.
-Entonces ni una palabra más ¿tendidosss Xxxxxxssss?
-Sí Mystysivitassss.
            El viaje en este carro era terrible, debido a que me impedía mover el volante, algo habitual en el vehículo que había aprendido a usar con mis abuelos. Así que al final ella terminó controlando este cacharro de tecnología ya obsoleta. Era muy extraño, al ver el exterior, al lado de una hermosa mujer, como si ya fuera un “hombre grande”.
            Mirando a mi alrededor, sobre mi cabeza esas novísimas carreteras “aéreas” donde los vehículos elevadores comenzaban a  ser lo habitual, todo ese mundo que solo veía por el hológrafo, los medios de comunicación y no sentía personalmente al estar encerrado en casa ahora estaba frente a mí. Atrás habían quedado mis temores, las nostalgias por mis desconocidos padres, por mis abuelos, mi tío del Sur que me ayudaron. Hasta llegué a recordar con cierta tristeza al cerdo buitre y su mujer. Ahora mi mundo era diferente ¿Sería acaso que comenzaba a brillar una luz en mi oscuridad de vida?
-Mira amor, hacia allá está la cordillera, este año ha habido mucha nieve. Un día te llevaré para que aprendas a esquiar –era ella con su hermosa voz.
-No me agradan los deportes.
-No es un deporte, solo es un juego.
-No estoy acostumbrado a salir de casa.
-Ahora te acostumbrarás XXXXXXsss.
-¡Qué linda estás Mystysivitasss –mientras le acariciaba su derecha tez y esos lindos labios –mira que piel tan suave y deliciosassss.
-Es toda tuya –mientras sonreía al sentir mis manos intruseando sobre su cuerpo. Es que al no tener contacto con la sociedad, entonces la sensación de acariciar esa beldad era incontenible.
-Cuidado amor, vamos a chocar si sigues así.
-¿Te olvidas cuando me hacías el amor vía hológrafo?
-Sí , pero eso no es lo mismo que en carne viva.
-Es que ansío tocarte de una vez Mystysivitassss, no aguanto el tocarte, acariciarte en vivo y en directo.
-Espérate  hasta que lleguemos Xxxxxxssss.
            El vehículo se estacionó en un bonito sector de casas para veranear, ahora era la primavera de aquel año cuando ya cumplía los 25 años. Luego de retirar la clave ingresamos a la casa. 
            Mientras ella iba al baño veía la pequeña estancia con una hermosa vista hacia la cordillera. Hacia un sector veíase una carretera de vehículos elevadores. De repente una imagen cruzó frente a mí. Eran varios de esos  vehículos, pero el de adelante era un carro mortuorio, seguro iban hacia algún cementerio y varios vehículos le acompañaban. Increíble que hasta para estos menesteres ya se usaran estos carros elevadores.
            Nunca había estado solo con una mujer, bueno era ella una joven de aspecto muy juvenil, pero su forma de actuar, al pensar era de una mujer de mas edad, era muy inteligente, perspicaz, controlaba las situaciones, eso me causaba cierto temor ya que no estaba acostumbrado a estos menesteres de caracteres tan disímiles.
            A salir del baño ella se había desprendido de su traje y ahora usaba esa blusa de satín transparente que algunas veces le viera cuando nos comunicábamos vía hológrafo. Una cadena colgaba y detrás leí un nombre: Lilith Tiamat. En su muñeca izquierda el cordón blanco-rojo aquel que usara cuando recién nos conocíamos. Ya habrían transcurrido 2 años de aquella vez en que le enviara mi mensaje.
            No puedo describir bien como fue esta primera vez que nos acariciamos, pero si se muy bien que fue ella quien iniciaba todo, ella tenía experiencia, yo nada, ella sabía todo, yo imaginaba, Al contacto de su suave piel, sentía un calor que aumentaba a medida que nuestros cuerpos se frotaban, se acariciaban. No pude evitarlo y como no me había operado de contracepción debido a que aun no me casaba y se supone de que un joven debe procrear con su novia o esposa, pero se suponía que ella sí por eso me dijo que lo haríamos normalmente y le creía .
Ella empezó a reírse y noté que su cara experimentaba una extraña cambio de fisonomía facial, era como si sus ojos se agrandaran y la deriva de sus cejas se arquearan hacia arriba, mientras una burlona sonrisa, una rara sonrisa que me pareció malévola, pero exquisitamente malvada se dirigiera a mi no como su amante, su pareja, sino como su hijo, su mascota, su perro faldero, su esclavo, como si fuera un pobre pájaro y ella una salvaje bestia que fuera a disfrutar una cena con mi vida. Pero todo eso lo obvié debido a mi edad juvenil, solamente lo analicé tiempo después cuando estaba en momentos de introspección sobre mi vida. Recuerdo que incluso su voz como que cambiaba ya no era esa dulce, enigmática y femenina voz, ; era otra mas profunda como la de una mujer madura, de carácter, incluso en un momento en que poseído por el deseo, sintiendo que  ella era ¡Mía! ¡SÍ era de mi propiedad! le metía mi mano bajo sus prendas genitales, y con ni diestra intentaba sacarle sus peto superior, me era imposible debido a mi inexperiencia y esa voz suya se convirtió en un vozarrón de risa,: ¡Ha, Ha, Ha POBRECITO NIÑO!!
NOTA. Escribo esa frase en mayúscula para tratar de expresar la fuerza de sus palabras que percibí en esos momentos.
-Ha, Ha, mi niño, no pues, yo le enseñaré, Ud. me pertenece y seré su tutora el resto de su vida! De tu vida entera, mi amor . . . ¡MÍO, MÍO, JAMÁS PODRÁS ABANDONARME! Te conozco desde antes de nacer y te destiné para mí ¡JA,JA,JA! Esa carcajada era algo que me desagradaba de ella por su profundidad en el tono.
Pero la emoción sexual, romántica, y todo eso impedía que evaluara esas palabras y el sonido de ultratumba de aquella voz que solo me parecían un vibrante efluvio de amor sexual.
Ella me hizo recostar y se retiró el peto mientras me hacia tocarle sus genitales y besarle sus hermoso, suaves, perfumados pechos, pero los mordía ¡No podía evitarlo! Me di vuelta y la tomé con fuerza para ponerla sobre la cama boca abajo y penetrarla con fiereza, pero no pude evitarlo, por mas pornografía que había visto y practicado  con las chicas de la webhappygirl para instruirme sexualmente, el efluvio de la lujuria juvenil me hizo tomarla con fuerza bruta (tal vez acicalado por esas voz guturalmente fuerte y lujuriosa que escuchara de ella momentos antes) así que con fuerza le cogí de la parte de atrás del cuello y aunque ella era mas alta lo sujeté mientras con dureza mi pene buscaba su vagina para manosearla, tratar de abrirla con mi diestra. Debo decir que era una vergüenza como me comportaba ¿y de qué me sirvieron las” relaciones sexuales“ vía hológrafo? Es que esa tecnología que se usaba en aquella época era inferior a la actual y nunca era la misma sensación que con la realidad.
De mi parte unos guturales, pero humanos sonidos emitían mi garganta y ya sobreexcitado frotaba con fuerza mi mano sobre su genitalidad.
-¡Hay! mi amor  no, no, me duele así.
Pero yo insistía y mi fuerza era tremenda, no sé de donde, pero de repente una mano que seguramente era la suya me hizo darme vuelta y encuentro su cara, su roja, muy roja cara con esas facciones casi desfiguradas que en un momento llegué a pensar eran las de un . . demonio de la antigüedad..  ., pero era solo una mujer con experiencia que debía enseñar a su torpe, bruto, estúpido "niño" cómo proceder para insertar un pene dentro de una vagina que previamente hay que lubricar manualmente y con ternura.
            Así fue ella quien empezó a mover mi mano con mucho tino de tal forma que en 3 minutos sabía cómo mover mis dedos para que sus labios fueran abriéndose suave, muy suavemente. Me impresionó que podía introducir muy bien mi mano, incluso sentía como si algo chupara de ella hacia adentro, y ese líquido suave, hasta percibí un nuevo aroma desconocido que emanaba de ahí.
            Otro instante y ella se acuesta, ahí ya todo tranquilo y procedía a efectuar lo que la naturaleza (¿Dios?) habría dispuesto ser la norma mas importante para el futuro de la humanidad: la penetración de una vagina.
            Lo encontré tan placentero, era muy intenso, ninguna masturbación se asemejaba a esto, era simplemente fabuloso.
            Pero ella, siempre ella era la que llevaba la experiencia, cuando eyaculé dentro experimentaba unos espasmos alrededor de mi pene y en el cuerpo suyo, sentía su orgasmo y como casi se ahogaba, no gemía (muy diferente a como veía los videos porno a mis girlshappys morenas. . .) y solo una cara muy fija, con un rubor facial, y empezaba ella a transpirar, mucho; al retirar mi miembro solo nos abrazamos, sin palabras, sin mas que decirnos, solo sentía que quería dormir junto a ella. . .
            Eso es lo que recuerdo de aquella mi primera vez en que sucumbí al cuerpo y ese efluvio de lujuria suya. Esa diosa/demonio de la antigüedad que se cruzó en mi camino, o mas bien que tuve la desgracia de ser elegido por ella para satisfacer su desvaríos insanos de alguna deidad demoniaca antigua.
            Cuando me acariciaba sentía una fuerza muy fuerte en sus brazos y sus manos, tal vez algo extraño sería, pero me pareció que no era normal en una mujer tan suave y delicada, incluso me pareció recordar que algún extraño bufido, gemido muy raro, algo que no había visto en ningún video pornográfico ni en ninguna de las chicas de Girlhappysgirls emitía así por su garganta, pero era tan intensa sus caricias sexuales que pensaba era algo propio de una mujer excitada al máximo, además yo estaba igual de sobreexcitado y mis recuerdos solo estaban absortos en la pasión sexual, no en el análisis mental de los detalles, eso no sucede en esos momentos de irreflexión violenta y salvaje. Pero noté que algo dentro de mí me provocaba ha efectuar una furiosa manifestación física con ella, incluso me pareció que esos sonidos guturales salidos de mi interior no eran míos, pero preferí creer que solo era la pasión amorosa que aumentó debido a la intensidad de su amor.
            Cuando mi éxtasis sexual se satisfizo, me quedé dormido a su lado, no recuerdo cuánto tiempo transcurrió, no pensaba en la horas, ni siquiera en el día, solo sé que no era sábado, entonces entre sueños sentía un leve movimiento y al despertar era el ruido subterráneo de algún sismo lejano, pero insignificante. Pero ella no se despertó, estaba tan adormilada, tan cansada, como si hubieran sido diez extenuantes días de gozo sexual y no unas horas. Tan profundamente dormía que empecé por fin a verle su cuerpo, notaba esa linda piel, suave y por primera vez percibía un aroma suyo. Miré su busto, sus pechos, luego bajé hasta sus genitales , aun rojizos por la penetración tan torpe y fuerte echa por un inexperto como yo, claro no podía hacerlo con suavidad ¡si era mi primera vez! Había sangre ¿mía, de ella, de los dos? Sus piernas hermosas y finas, las acariciaba , ahora noté mi joven ardor sexual y estaba nuevamente excitado, no podía evitarlo, pero deseaba mirarla mas y mas, era exquisita, la tocaba con suavidad para evitar ella sintiera y se despertara, estaría así unos 15 minutos y continuaba deleitándome con esa delicia física hasta que me di cuenta que ella estaba despierta.

-¡Te haces la dormida!
-ha, ha ha ¡Si! ¿Crees que no me di cuenta que despertastes? También sentí el temblor ¡JA, JA, JA! –y esa sopnrisa aprecía de ultratumba.
            Estaba en mi embriaguez amorosa, romántico, sexual; no veía nada mas del mundo, solo ella estaba en mi mente, mi cuerpo, mis pensamientos. Todos los que han vivido (¿padecido?) una relación romántica, sentimental y sexual con una persona de la cual se enamoraron, entenderán esta alienación que uno experimenta con respecto a la cordura, al resto de la sociedad. Todo es bello, todo está demás, solo hay dos seres en mundo: ella y yo. Ella y yo somos el único universo.