sábado, 24 de octubre de 2015

21. El luto x abuela y Antártico



            Después de aquellos incidentes entre ella y Milashka, solo una vez volví a ver a mi ex-compañera de curso y fue cuando ella me contactó para concurrir a entregarle personalmente a la hermana de Antártico ese pequeño disco con archivos privados que tenía guardado y que no fueron requisados ni revisados después de aquellos  tristes sucesos.
            Como en el campamento no se permitía acceso a la red, entonces guardábamos los archivos en nuestros propios chips, implantados en el brazo. Pero aquellos que esperaban mayor privacidad, ya que en la milicia hasta tu cuerpo pertenece a otros, estos archivos como hologramas, videos, etc. los ubicábamos en esos pequeños chips que se ocultaban en otro lugar o entre amigos. Así cuando los fiscales revisaron las cosas de mis amigos no encontraron los hologramas personales y ahora le entregábamos a su hermana estos recuerdos tan anhelados. Ella no sabía de esto y estuvimos un día con ella conversando sobre su hermano.         Era triste su historia,  ya que sus padres habían fallecido en un accidente vehicular. Eso talvez hizo que empatizara conmigo ya que mis padres (a quienes no conocí) les sucedió lo mismo.
            Estaba por retirarme de aquel frío lugar, era una tarde de invierno y hacia el hermosísimo y diáfano cielo estrellado se percibía una noche de intenso frío invernal de 20° bajo cero.
            La villa donde ella habitaba serían unas cuarenta viviendas, todas con sus sistemas individuales de clima y producción alimentos, por si fallaba el abastecimiento desde el continente madre.
            Dentro de mí quisiera haber sido colonizador de este territorio.
            Milashka era muy intuitiva y como estaba enamorada de Antártico revisaba todo aquel lugar donde habitara desde la infancia su perdido y fugaz amor. Varias vistas holográficas nos mostraban de la vida de nuestro compañero. Pero también otros grabados en aquel lugar mientras él estaba acá en el curso de entrenamiento.
            En uno de ellos aparece la casa de esta antártica familia y distingo algo habitual: aquella especie de neblina oscura.
            ¿Qué es aquello?
            No sabemos , un día quedó la grabación y cuando la vimos nos pareció algo extraño, talvez sería alguna fuga del gas neón que usamos para alumbrar el exterior en este frío  clima.
            Obviamente para ellos no era importante ese detalle, pero para mi era la tercera vez que conocía de esta "neblina".
            Pasadas 24 horas en aquel gélidamente hermoso paraje, me despido y abordo la nave; Milashka se quedó allá con la que habría sido su cuñada. Me impresionó este viaje porque nunca había visitado personalmente esta zona, solo en holografías percibía los aromas y sensaciones que provoca vivir aquí, pero nunca en persona. Lo encontré mas frío de lo que pensaba.
            Esos días en que me preparaba para la incorporación al curso de tripulación destinado a naves elevadoras, hube de habitar en una ciudad puerto del sur.  Para los días libres alquilé una pequeña habitación con piezas anexas. Como me pagaban un sueldo mensual era increíble la estabilidad en mi vida. Mi único trabajo sería el entrenamiento destinado a esas impresionantes naves.
            Los demás cuando tienen días libres pueden estar con sus familias, pero yo no, carezco de una y la única persona que tengo es ella, mi zarina, la cual cada vez me visitaba menos por su obvia vida de casada.
            Pero ¿por qué ella casi no habla de su relación con su esposo? Al crecer comenzaba a elucubrar este tipo de preguntas.
            En aquel lugar aprendí a vivir cerca del mar, con todo ese aire marino impregnado del aroma a sal y peces. Pero de repente mis brotes de asma me agredían, es que la medicina ADN no solucionaba toda enfermedad como creíamos.
            Pero me era imposible  evitar encontrarme con Ámbar, ahora mas alta y crecida, debido a que su hermano mayor estaba preparándose como oficial de submarinos en la y en ocasiones ellos eran enviados a nuestro grupo para que conocieran del entrenamiento para una elevadora. Él había sido un patriota y aceptó el sacrificio de postergar su anhelo por ser tripulante de una de estas naves y prefirió servir en submarinos. Tan necesarios en aquellos años de las guerras. Cada vez conversaba mas con él y se formó algo así como una amistad lejana con ellos ya que aunque Mystysiva me prohibía todo contacto con la familia de Milashka, me era imposible esto cuando en el país todos nos contactamos por la red.
            Además algo estaba sucediendo en mi persona, es lo que se llama el crecimiento, la madurez emocional, desde un adolescente a un joven y a un adulto joven. Ya contaba 26 años y aunque estaba muy enamorado de ella, no estaba dispuesto a ser su perro faldero.
            Y ella lo entendió, sabía que no debía tratarme como antes.
            Me había olvidado de abuela, seguramente la dejación propia de mi edad y estas nuevas emociones que ahora experimentaba en mi vida. Además como no era el encargado de su atención, sino de esos cerdos miserables que usaron de todos los créditos que abuelo dejara.
            Fue una llamada mientras estaba en este lugar frente al Pacifico O. que me hizo concurrir a la antigua ciudad donde viviera, y es que me habían dado la noticia: abuela había fallecido unas horas antes.
            Como era uno de los nietos cuyo nombre accidentalmente aparecía entre los familiares suyos, entonces me avisaron, ya que el miserable tío nada me dijo del deceso.
            Llegué a la clínica mental donde ella pasara sus últimos años en completa soledad, porque no fui capaz de visitarla, tan embobado estaba con mi amor Mystysiva que me olvidé de abuela. Recuerdo que había dicho para mí: "Prometo visitarla todos los meses", pero después de egresar de aquel campamento, y teniendo oportunidad de cumplir esto, por dejadez y sobre todo porque ella, mi zarina, me llenaba mi soledad, me olvidé de abuela. Aunque si la hubiera visitado ella no me habría reconocido, pero mi deber moral era haber estado con ella hasta el fin. No cumplí.
            ¡Adiós abuelita! tú y abuelo me cuidaron hasta el fin de sus días porque aunque tú te volvisteis demente, sé que tu corazón siempre estuvo conmigo.
            Dicen que falleció en el sueño. Pero años mas tarde alguien que fue enfermero precisamente suyo me comentaba que no fue así y me relataba que constantemente sentía que algo o alguien estaba acechándola, incluso me llamaba ya que tenía conciencia de mi existencia. Este mismo enfermero me contaba que el último mes de su vida ella parecía recobrar la memoria, ya que conversaba con ellos normalmente y pedía verme, expresaba que necesitaba explicarme algo acerca de mi pasado, de mi nacimiento, pero estos detalles se los entregaban al tío y ya sabrán que ese miserable no me llamaría para anunciarme esto.
            Pero no debo evadir mi gran error, la culpa fue mía por no concurrir donde ella. Solo mi culpa es.
            Según supe ella en algunos momentos de locura expresaba frases como esta:
            –El demonio Patito, huya, huya por favor, está con usted, huya de él porque lo está persiguiendo.
            –¡El demonio en nuestra familia!
            Y frases similares según me contaban las personas que estuvieron con ellas en sus últimos momentos.
            Así ella desapareció de mi vida. Lo mismo sucedió con mi tío del Sur, mi abuelo y mis padres. Antes de cumplir 30 años había perdido a 6 personas que me querían.
            Como yo no estaba a cargo de ella quien hizo los trámites para sepultarla fue el miserable tío. Así con el fallecimiento de  ella, el último eslabón con mi pasado desaparecía.
            ¿Qué sería aquello que esperaba decirme? Talvez un  día lo sabré.
            Adiós abuela que me criasteis y yo no fui capaz de retribuirte. . .¡tantos días que pasamos en casa junto a mi abuelo! Esa fue mi etapa de la niñez, adolescencia, aquella juventud que parece nunca haber terminado y que impide actuar emocionalmente con la sensatez de la edad y solo vivo por este amor no correspondido de aquella hermosa joven que para mí no ha muerto y seguirá existiendo en mi corazón.
            Es como si mis padres, abuelos, mi tíos, mis amigos y ella, Mystysiva, estuvieran todos juntos esperándome al morir, pero mi mente fría, pesimista me indica que no nos juntaremos nunca. . .solo falleceremos y ¡nada mas!
            ¡Felices los que creen en sus fantasías religiosas! Al menos poseen la alegría de una fe  que les entrega fuerzas y tranquilidad del alma para recordar  a seres queridos y continuar viviendo sin tristeza, mientras que yo sufriendo el abandono de mis amados seres que alguna vez fueron mis cuidadores.
Es triste el destino de mi familia…