sábado, 26 de septiembre de 2015

20. Recuerdo que es mi amor



            Aquella semana en que nos licenciaron de este miserable (pero a la vez inolvidable) curso básico de entrenamiento para acceder a la milicia, parece que había crecido, no lo sé, talvez ustedes lectores podrán saberlo mejor que yo, ya que uno es incapaz de evaluarse en la vida. Solo expongo los hechos, pero inferir sus consecuencias en nuestras vidas me es difícil.
            Aquel día Milashka y su familia estaban ahí, las familias de otros, pero yo carecía familia. . ., dejo estos puntos suspensivos porque para aquellos agorafóbicos nos es muy triste vivir sin el apoyo de tu familia y Mystysiva era mi familia toda, pero aquel día me advirtió que  no podría estar conmigo en esos momentos. Se siente uno muy mal en estos eventos festivos estar sin que alguien te entregue un abrazo, un apretón de mano o un saludo y te diga “Hijo, hermano, amigo, etc., ¡te felicito, has aprobado!”. Pero estaba aislado de familia. Solo tenía a mi abuela internada en un lejano lugar, a mis primos y con ellos nunca mas había compartido ni siquiera mediante la red. Al miserable aquel tío y su mujer no los cuento, ellos eran mis enemigos.
            Si al menos abuela o mi tío del sur hubieran estado ahí. . .
            Así me encontraba solo, pero habían otros 5 reclutas en las mismas condiciones mías e instintivamente nos reunimos y conversábamos.
Fue la hermana de Milashka, la delgada Ámbar, quien se me acercó; no sé qué sucedió, pero solo puso su brazo con el mío y como era la costumbre entre novios, me acercó una de esas hermosas flores, pero esto se hacía para los novios, amigos queridos, parejas o algún familiar cercano, como un hermano. Como no departía con la sociedad, entonces estos gestos no los entendía y pensé que me estaba permitido por ser ¿amigo suyo? Pero no le era y este gesto es  demasiado para un desconocido que solo era compañero de su hermana.
No importa, viniendo de una linda chica de cabellos castaños acepté y elegí la de color rojo, que me trae recuerdos de aquel rosal que plantara hacia años en casa de mis abuelos.
            Uno de los compañeros se acercaron a felicitarme, nos felicitábamos y habíamos olvidado al maldito capi-capo; yo nunca.
            Milashka y su habitual carácter me impuso que debería ir con ella a la fiesta en su casa y lo mismo me indicaba la pluma de lindos ojos negros y cabellera castaña, pero aquí sucedió algo terrible.
            Creía que Mystysiva estaría con su familia, ya que me advirtió que este día no estaría presente debido a su situación de casada.
            Pero una mezcla de alegría y miedo (¿miedo a qué?) me adviene cuando veo el vehículo de ella estacionarse a lo lejos.
El encanto de mis ojos, aquí todo lo demás se esfumó, perdí la noción de lo que soy y solo esa sensación infantil romántica, torpe se apoderó de mí: era Mystysiva ataviada con un hermoso traje falda azul, con esos coquetos sombreros, el suyo de "zarina".
            Su mirada hermosa, con esos ojos grises claros, o verdes grises terminaron dominando mi mente y solté la rosa roja que momentos antes recibiera de la noble Ámbar.
            Solo recuerdo que algo me decía Milashka, y luego se dirigía donde ella a decirle que su compañero estaba invitado para ir con ellos, pero noté que la mirada de Mystysivita ni siquiera notaba a Milashka solo miraba a la angelical Ámbar que debido a su edad y carácter suave no podía ni levantar los ojos ante la leona
            –Xxxxxxxx, vamos.
            –Espera un momento Xxxxxxxxx ¿así te llamas, verdad? –mi cadete camarada ironizaba sus palabras– él irá con nosotros a la fiesta en MI casa –Milashka era de carácter fuerte, pero mi zarina era del mismo temple y al conocerla ya me advertía del desagrado por esta compañera.
            –¡Mira intrusa, ya me tienes cansada, has estado siendo la alcahuete (chismosa) de mi novio con esa zorra impúber de tu hermana!
            Aquí algo pasó, ya no recuerdo, creo que Milashka intentó darle una bofetada, pero Mystysiva era mas ágil y la cara izquierda de Milashka quedó enrojecida, además atemorizada ante esa voz algo diferente y fuerte de mi amor. Otros se percataron de los sucedido.
            Yo como un cobarde no estaba acostumbrado a este tipo de situaciones, siempre dependí de mis abuelos y vivía lejos del mundo real hasta hacía menos de tres años y en este entrenamiento militar mi fuerza era Mystysiva y no podía evitar su poder de dominio.
            –¡Cadete Xxxx debes ir con nosotros! Lo has prometido –la voz era de Milashka mientras su mano secaba la sangre producida en su cara por la pequeña diestra de Mystysiva.
            –Xxxxxxx ¿esta estúpida es tu "dueña"? –dirigiendo su mirada a mi compañera de la milicia.
            –Tú no hables de dueña ya tienes un dueño mujer inmoral –Milashka moralista vocifera.
            Ya otros sabían la historia de que ella era casada y si agregamos que mi aspecto infantil (en verdad tenía 24, aunque representaba 14) provocaba la sensación de que ella, mi amor era algo mayor en edad y por ende una zorra, golfa, traicionera, suelta y todos esos epítetos que imaginen.
            Pero a un ser como ella, y digo un “ser", como si hubiera otro dentro de ella, es porque así sucedía, no era fácilmente intimidada por lo que dijeran los demás.
            Las palabras aumentaron de tono y se acercaron los padres de Milashka, otra gente que no recuerdo, algunos compañeros mas que algo me hablaban.
            –Compañero Axxxx, ella es casada, no te conviene –balbuceaban en baja voz estos decorosos estúpidos.
            –Ámbar es bonita –escuchaba de otro.
            Pero solo hubo una persona que noté Mystysiva le bajó la guardia: era la abuela paterna de Milashka, quien la miraba fijamente a los ojos, sin decir palabra, alguna razón nunca aclarada por Mystysiva hizo que ella no se atreviera a hablarle.
            –Decide Xxxxxx –ahora como otras veces astutamente usaba mi diminutivo para "ayudarme" a elegir.
            Mi mente solo comenzó a rememorar hechos.
            ¿Qué habría sucedido en mi vida si nunca hubiera accedido a esa página donde encontré sus fotos aquel verano de hace 50 años? ¿Acaso estaría ahora aquí? ¿No fue ella la que me impulsó a salir de esa mierda de vida de encierro como un agorafóbico? Ella era mi amor y le pertenecía, aunque jamás llegué a conocer bien a ese ángel poseído por un demonio.
            El solo pensar en ella mientras escribo esto, a medio siglo de aquella época, me emociono y solo sé que aun estoy enamorado de aquella guapa joven, que para mí será la imagen que conservaré toda mi vida.
            No sé si sería del demonio o ella, la hermosa dama que para mí será siempre mi linda Mystysiva. Al evocar su nombre es como si fuera una diosa, es terrible decirlo, pero ella fue y es mi verdadera idolatría, mi religión.
            Si ahora que estoy anciano aun siento su amor a pesar de los años y las experiencias de vida, imaginen en aquella época cuando además ella era mi sostén emocional.
            –Me voy con Mystysiva. Lo siento Ámbar, pero acá está mi compañera, mi, mi. . . –no sabía nada mas que decir y solo seguirla a donde fuera, ni siquiera podía mirar a la dulce lolita de hermosa cabellera castaña.
            Escuchaba los miserables cuchicheos: "pero es casada”, “pobre niño”, “que zorra debe ser”, “y el marido de ella ¿dónde está?”, “claro que debe saber, pero los tiene dominados a los dos”, “estas mujeres son una plaga” y un largo etcétera de pensamientos en voz alta.
            La tensión iba en aumento y no estaba acostumbrado a estos hechos bochornosos, parecía que a Mystysiva no le incomodaban, es mas se me dio la idea de que ella los desafiaba a todos, a todo el mundo.
            Subí al vehículo, que ahora conducía Mystysiva y nos alejamos de allí. Solo volví al otro día a retirar mis cosas y alejarme de aquel lugar que tanto odié por casi un año, pero ahora sentía hasta melancolía al irme. Allí conocí a mis amigos Antártico y Alfen. En esa zona murieron. Hasta por el maldito sentí algo de tristeza; y es que el conocer a alguien, aunque te haya hecho daño, sientes tristeza al saber que no volverán no solo a verlos, además los momentos compartidos con todos aquellos que conocisteis.
            Por eso cuando se es joven evitar vivir de malas relaciones unos con otros, es mejor soportarse y verán como al final los recuerdos serán mejores, serán como una medicina para la vejez ya que no habrían en ellos conflictos no solucionados, como sí sucede en mi caso que a pesar de los años aun mi vida siente esos vacíos existenciales. Incluso esa falta de caridad por otros.